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17 de abril del 2021

Opinión

Doble sueldo: consejos prácticos

Soraya Castillo. Para principios de la semana próxima, el Gobierno pondrá a disposición de los empleados públicos el tradicional doble sueldo, lo que siempre genera grandes expectativas, pero sobre todo alegría y aliento a muchas familias que esperan con ansias este tiempo de mayores ingresos económicos. Sin embargo, es preciso hacer algunos planteamientos, que igual […]




Soraya Castillo.
Para principios de la semana próxima, el Gobierno pondrá a disposición de los empleados públicos el tradicional doble sueldo, lo que siempre genera grandes expectativas, pero sobre todo alegría y aliento a muchas familias que esperan con ansias este tiempo de mayores ingresos económicos. Sin embargo, es preciso hacer algunos planteamientos, que igual pueden servir de orientación oportuna a quienes reciben un dinero extra estos días y no saben cómo gastarlo sin sacrificar otros compromisos también propios de esta época, como la cena de Nochebuena o la festividad de fin de año. Lo primero a tomar en cuenta es el comedimiento en el gasto. Y es que son tantas las responsabilidades que se suman a esos ingresos que no sabemos a cuál de todas y cómo hacerles frente. Una buena idea para salir airosos de esto último, es establecer un orden de prioridades y hacer conciencia de que se gasta en lo necesario sin incurrir en el gravísimo error de adquirir bienes o servicios que pueden esperar. Los dominicanos somos famosos por ser más alegres que cualquier otro ciudadano del mundo, y en esa espontaneidad que nos caracteriza podemos gastarlo todo en un santiamén, sin pensar siquiera en que la vida no se acaba en ese momento de algarabía y derroche de alegría. Estamos hablando del gasto razonable que nos recuerdan las innumerables literaturas que versan sobre educación financiera. Y ese gasto razonable debe partir de un nivel de templanza superior al instante que bien podemos disfrutar sin caer en excesos innecesarios. El orden de prioridades debe regirse por una lógica simple pero práctica en el contexto de nuestros compromisos económicos. Las deudas contraídas durante el año o acumuladas en años anteriores, si bien no pueden ser saldadas completamente, sí deben ser reducidas según nuestras posibilidades. De esta forma, enero entrará con la carga aligerada y con nuevos bríos para seguir cumpliendo lo adeudado y que tenemos intenciones de pagar. Y cuidado no cometer otro traspié recurrente: asumir una deuda sobre otra, lo que lamentablemente conduce al despeñadero financiero. El doble sueldo no es una salida a todos nuestros problemas económicos, por supuesto que no. Pero bien administrado y con los pies bien puestos sobre la tierra, puede ser un aliciente importante. De eso se trata, de hacer una distribución equilibrada y sensata de un dinero que en otra fecha del año no tendremos, al menos por la vía ya citada.

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