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18 de mayo del 2021

Opinión

Dos parecidas a tres

Orlando Gil. Si a Cervantes se le olvidaron capítulos del Quijote y hubo de escribir una segunda parte que en publicaciones posteriores fue incluida en un solo tomo, igual los empresarios que ofrecieron la cena al presidente Danilo Medina. Otra reunión, cómo si la primera no hubiera sido suficiente y con tan  pocos días de […]




Orlando Gil.

Si a Cervantes se le olvidaron capítulos del Quijote y hubo de escribir una segunda parte que en publicaciones posteriores fue incluida en un solo tomo, igual los empresarios que ofrecieron la cena al presidente Danilo Medina.

Otra reunión, cómo si la primera no hubiera sido suficiente y con tan  pocos días de diferencia. Esta vez no lo invitaron, lo visitaron, sin que se pusiera o sirviera la mesa.

Como se sentaron en círculo para todos verse la cara al mismo tiempo,  ni siquiera botellitas de agua. El anfitrión siempre se queda corto en ocasiones parecidas.

El catering deja que desear.

Entre el presidente de la República y los empresarios siempre hay asuntos que tratar, de manera que cualquiera cosa que se diga sería excusa perfecta.

Este encuentro y no el anterior fue  el previsto en el viaje a China, e incluso tal vez eso explique que en esta oportunidad estuvo presente Frank Rainieri y no Abraham Hazoury.

El chisme andaba y ahora pudo confirmarse.

La ausencia de Rainieri en la cita anterior fue comentada entre comensales, y el hotelero habría alegado que no fue invitado.

Ahora no solo se hizo la diligencia, sino que no se insistió hasta que aseguró que iría.

Entre contertulios se dice que Rainieri y Hazoury no se llevan bien, y de seguro que no será porque uno tiene  universidad y el otro no.

Lo que interesa es que los empresarios fueron a la Casa de Gobierno  y no fue a comprobar si  las cortinas del Palacio son de terciopelo azul.

Todos las conocen y excesivamente bien.

Aunque si llama la atención que fuera el día que los seguidores de Leonel Fernández tomaron por asalto los alrededores del Congreso Nacional para protestar contra la reforma constitucional.

Las coincidencias no existen en política y mucho menos si se tienen en cuenta uno que otro precedente. No solo el viaje a China, tampoco la cena, sino los mensajes llevados a mano y  con más de un mensajero.

Para buen entendedor pocas visitas bastan.

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