Economía

Algo más para entender el conflicto comercial entre EUA y China

Profundizar en el entendimiento de la confrontación comercial que hoy se produce de manera fundamental entre China y los Estados Unidos pasa por entender el cambio de paradigma que se produjo en el mundo en el área económica a partir de las crisis de los años 70 y 80.


Viernes, 24 de Mayo de 2019

Profundizar en el entendimiento de la confrontación comercial que hoy se produce de manera fundamental entre China y los Estados Unidos pasa por entender el cambio de paradigma que se produjo en el mundo en el área económica a partir de las crisis de los años 70 y 80. Ese cambio implicó una gran liberalización de la economía en la medida que se pusieron en marcha políticas para liberalizar el comercio exterior, para desregular los mercados financieros, para liberalizar a nivel internacional los movimientos de capitales y de divisas, implicando esto el fin de los controles de cambio.
Adicionalmente, la emergencia de la era de la tecnología de la información y la comunicación (TIC), con la generalización del Internet y las telecomunicaciones ultrarrápidas, serán factores que permitirán el inicio de una nueva división internacional del trabajo sustentada en la deslocalización de buena parte de la producción de los países desarrollados hacia los países en desarrollo. En una primera etapa, los países desarrollados conservaron las tareas de innovación, diseño y comercialización y se deslocalizaron las tareas más simples de la manufactura, aunque posteriormente se deslocalizaron tareas más complejas. A esta nueva forma de organización de la producción mundial se le ha dado el nombre de Cadenas Globales de Valor.
En este nuevo escenario, muchas empresas norteamericanas pasaron a producir en otros países, especialmente en China, para abastecer su propio mercado, mejorando sus ganancias. Entre esas empresas se pueden mencionar General Motors, Apple, Nike, Microsoft, Coca Cola, etc. Pero la deslocalización de la producción produjo, desde el punto de vista social, una fragmentación de la clase trabajadora ya que los trabajadores especializados en tareas de innovación y diseño fueron favorecidos con altos salarios, en cambio, los trabajadores no calificados, o perdieron sus empleos o pasaron a recibir salarios bajos en el sector servicios. Esa situación terminaría produciendo cambios políticos en los países desarrollados,
Si bien esta nueva organización mundial de la producción condujo, en el caso de Estados Unidos, a una acumulación de déficits comerciales desde 1971, el sector financiero resultó ampliamente beneficiado porque pasó a percibir no solo el dinero producto de las ganancias de las empresas, sino también el dinero que perdía Estados Unidos por la vía comercial. Esa situación permitió que el sector financiero ampliara sus negocios, incrementando el crédito a los consumidores, facilitando inversiones directas en corporaciones norteamericanas o comprando deuda pública del Tesoro de los Estados Unidos.

Adicionalmente, las subsidiarias de empresas norteamericanas en China pasaron a obtener importantes beneficios por las ventas de sus productos en el mercado chino. En 2015, se estimó que dichas empresas vendieron en China más de 220 mil millones de dólares lo que conduce a establecer que las relaciones económicas entre China y Estados Unidos no solo pueden ser vistas en función de los déficits comerciales. El asunto es más complejo.

Una reacción nacionalista de los chinos frente a la política de Trump puede poner en peligro la venta de las empresas norteamericanas en el mercado de China. Esto ahora cobra mayor fuerza por la política de boicot que Estados Unidos le está imponiendo a la empresa tecnológica Huawei. De manera, que la política proteccionista norteamericana puede desencadenar acontecimientos muy dañinos para la economía mundial. A esto hay que dar seguimiento.

Por: Juan Temístocles Montás.