Economía

China vuelve devaluar el yuan, en una nueva advertencia a Estados Unidos

China bajó este jueves la cotización de su moneda por cuarto día consecutivo, mostrando su capacidad de utilizarlo como un arma comercial contra Washington, aunque la tasa de cambio se estabilizó tras unas caídas que esta semana han alarmado a los mercados financieros.


Jueves, 08 de Agosto de 2019

China bajó este jueves la cotización de su moneda por cuarto día consecutivo, mostrando su capacidad de utilizarlo como un arma comercial contra Washington, aunque la tasa de cambio se estabilizó tras unas caídas que esta semana han alarmado a los mercados financieros.

El banco central chino fijó una cotización de 7,0039 yuanes por dólar estadounidense al inicio de las operaciones del día. Fue la primera vez desde 2008 que el tipo de cambio se situó por encima del umbral de los 7 yuanes por dólar, un límite políticamente simbólico.

La divisa china operaba a 7,0435 a media tarde, más fuerte que el día anterior.

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Beijing alarmó a los inversionistas el lunes al permitir que el yuan cayera a un mínimo de 11 años frente al dólar. El descenso siguió a la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de subir de nuevo los aranceles a las importaciones chinas por valor de 300.000 millones de dólares, dentro de una disputa comercial y tecnológica.

La devaluación de este jueves seguramente provocará más ira en el gobierno de Trump, señaló un artículo de The New York Times. Un yuan más débil ayuda a las fábricas chinas a compensar los mayores costos de las tarifas impuestas por Trump, al vender sus productos a Estados Unidos.

La medida tomada por el Banco Popular de China este jueves no cambiará por sí misma la relación económica entre Beijing y Washington. Pero sí tiene un peso político considerable.

Las caídas de esta semana son “un tiro de advertencia para el gobierno de Trump” que muestra que Beijing puede debilitar el yuan para responder a la presión comercial, señaló en un reporte el analista Nariman Beravesh, de IHS Markit.

Si se trata de una nueva fase en la guerra comercial, señaló el experto, “la tormenta financiera resultante podría sumir en una recesión tanto la economía estadounidense como la global”.

Las variaciones del yuan esta semana son pequeñas comparadas con las fluctuaciones del euro y otras monedas importantes. Pero Washington alega que la práctica de la depreciación del yuan es una ventaja injusta porque baja los precios de las exportaciones chinas e infla su superávit comercial. Eso hace que cualquier descenso tenga implicaciones políticas.

Pero varios analistas señalan que la intención del gobierno chino podría ser devaluar aún más.

“Dudamos de que el BPC hubiera dado este paso si no tuviese la voluntad de dejar que la moneda se deprecie más y la vemos acabando el año en 7,30 yuanes por dólar”, apunta Julian Evans-Pritchard, de Capital Economics.

El experto considera que una depreciación del 10% del yuan impulsaría medio punto porcentual al alza la inflación y restaría una décima al crecimiento del PBI por su impacto sobre las importaciones y el consumo, mientras que, por contra, reportaría un estímulo de dos décimas al PBI, compensando sobradamente el lastre del 0,1% que podrían suponer los nuevos aranceles del 10% con los que Estados Unidos ha amenazado a China a partir del próximo 1 de septiembre.

El Banco Popular de China fija cada mañana el cambio del yuan y permite una variación del 2% a lo largo del día. Puede intervenir y comprar o vender divisas, o bien ordenar a los bancos comerciales chinos que lo hagan, para impulsar la tasa de cambio.

Un yuan más débil ayudaría a compensar las subidas estadounidenses de aranceles. Pero la moneda solo ha perdido en torno a un 5% este año, lo que no puede compensar por completo las subidas de hasta un 25% en los aranceles ordenadas por Trump.

Trump hizo su amenaza la semana pasada después de que las conversaciones comerciales entre ambas partes concluyeran sin indicios de un acuerdo. Los negociadores tenían previsto volver a reunirse en septiembre en Washington.

Fuente: AP y DPA