Economía

Entre optimismo y pesimismo financiero


Así como es la imaginación ilimitada del ser humano así ha sido la fecunda cantidad de ideas y opiniones vertidas en torno al panorama financiero y económico que podría enfrentar el país en el marco de los continuos acontecimientos nacionales e internacionales los cuales han tenido su origen desde que se iniciaron las transacciones comerciales haciendo uso del dinero como medio de pagos, así mismo, han tenido que elaborarse un sinnúmero de fórmulas a los fines de dar respuesta a las diferentes crisis por las cuales han transitado los dominicanos.

Pero así como es de misteriosa la no existencia del ser humano así son muchos de los presagios que se externan sobre una situación en particular al extremo de ser muy fatalista o muy optimista sobre el porvenir que ha de afectar el futuro mediato o inmediato al pueblo dominicano y a la humanidad en sentido general.

Desde que se incubó la crisis financiera de los años de 1929, Gran Depresión, así como la del año 2008 o crisis financiera e hipotecaria de los Estados Unidos y la del año 2003 en República Dominicana se han hecho muchos pronósticos que al final no han resultado como se previeron o simplemente no se advirtiendo con el tiempo necesario para hacerle frente de forma exitosa y así evitar la caída en pobreza de muchas personas.

Nadie, absolutamente nadie, ha podido prever con exactitud meridana el surgimiento de una crisis financiera o económica que permita poner en resguardo los recursos de los dominicanos o la humanidad aunque se hayan tenido algunos indicadores que en la práctica pudiesen haberse cumplido.

Se espera otorgar el premio nobel al economista que haya podido prevenir o que en lo adelante prevenga una hecatombe económica o financiera, que en vez de que la misma se haya o no dado se puedas revertir en resultados positivos.

De manera que muchos de los malos presagios que se hayan anunciado con algún interés en particular sobre un acontecimiento negativo en el ámbito económico y financiero nunca se han producido como se estimaron, como en la actualidad se pronostican con exactitud las llegadas huracanes o la ocurrencia de copiosas lluvias o sequías.

Con esto no se debe pensar ni creer que algún día el hombre no podría llegar a ser más certero en predecir una crisis económica y financiera y recomendar los antídotos más apropiados para hacerle frente la misma.

En ese sentido, de debe ser muy cuidadoso al expresar una opinión sobre un posible hecho económico y financiero a suceder en un tiempo determinado.

Son muchas estadísticas que se manejan y son muchos los malos presagios que se formulan en torno a una posible situación que pudiese dañar la calidad de vida de los dominicanos y que al final no ha llegado ha producirse, cayendo esto en un sensacionalismo innecesario y mal infundado que pudiese hasta provocar la pérdida de muchos recursos.

No está  mal de que se puedan advertir las cosas pero sin que se caiga en noticias u opiniones sin fundamentos que podrían hacer más mal que bien o que pudiesen originar la pérdida de la credibilidad de quien o quienes las expresaran.

No es que no se tomen las medidas de precaución ante un evento que pudiese o no darse pero que no se caiga en la alteración de lo que pudiese suceder.

Lamentablemente el ser humano no tiene la capacidad de la clarividencia o las habilidades mágicas para prever ciertos acontecimientos. Hay que ser cauto, discreto y prudente al emitir un juicio de valor que pueda ser objetivo o subjetivo.

Es una realidad que los medios informativos de hoy están cargados de noticias económicas y financieras no muy halagüeñas ante las cuales se sugiere tomar acciones de shocks o drásticas para hacerle frente sin tener aun las evidencias de que las mismas pudiesen suceder.

Mentes brillantes de personas aficionadas a la reflexión profunda y equilibrio emocional sugieren ante el inicio de una nueva administración gubernamental en agosto próximo que se actué de forma mesurada contrario a lo que otros proponen que el estado de cosa actual se desmonte de golpe y porrazo sin medir las consecuencias negativas que pudiesen surgir en caso de que se actué emotivamente.

Se puede expresar con cautela el parecer de que en el mes de agosto de este año habría un cambio de autoridades gubernamentales que favorezcan al Partido Revolucionario Moderno (PRM) su candidato a la presidencia el señor Luis Abinader Corona.

Lo que se olvida siempre por emoción o sensacionalismo, es que quien asume la primera magistratura del país regularmente lo hace con algunos o muchos compromisos y acuerdos que le imposibilitan actuar como si se tratara de un activo propio y no se sabe que hay muchos intereses que pueden verse afectados y que al alcanzar dicho cargo se debe actuar de forma comedida a los fines de no afectar ciertos intereses.

Con ello no se expresa que al asumir el importante cargo de presidente del país no puedan implantarse los planes, programas y proyectos contentivos de un programa de gobierno. No, lo que se expresa es que se haga con cautela.

Lo que se debe evitar es el triunfalismo arrollador, antes y durante  haberse alcanzado el favor de la mayoría de los dominicanos de distintos intereses lo puede espantar o atemorizar a personas, familias e instituciones que le han dado el respaldo a un nuevo equipo de gobierno y que ese equipo necesita de dicho apoyo para tomar las iniciativas que requiere el país.

Es por ello que el refrán dice que el humilde, el comedido, el calculador y prudente es aquel que se toma su leche y se toma la ajena.

Así que las nuevas autoridades que asumirán los destinos de la nación dominicanas el próximo agosto del presente año deben actuar dentro del marco de la prudencia escuchando siempre de forma sabia el sentir de un pueblo que por mucho tiempo no ha tenido la oportunidad de disfrutar de mejor suerte con sus gobernantes.

De manera que se deberá actuar, una vez asumidas las  funciones de Estado, con: calma, mesura, lentitud, sin dobleces, de forma equitativa y con justicia, pero firme y decido en función de la realidad de lo que se encontrará en los archivos financieros y económicos dejados por las autoridades salientes.

Es importante recordar que no es lo mismo estar en la oposición que en el poder. No es lo mismo gobernar para un solo grupo que para todo un país y es menester recordar que una cosa es con guitarra y otra con violín. Hay muchos intereses encontrados. Huelgan los ejemplos y las experiencias actuales y pasadas.

Ni muy optimista ni muy pesimista ante la realidad de las finanzas públicas dominicanas a encontrarse a partir del 17 de agosto 2020. Hasta ahora, hay muchas especulaciones.

felix.felixsantana.santanagarc@gmail.com

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