Economía

¿Ford desobediente? Promete dos plantas nuevas en México para el fin de año

El consorcio automotriz no se marcha de México y "nunca ha dicho que lo haría", según el mensaje a los mexicanos del CEO de la filial regional de Ford Motors en el país latinoamericano.


Viernes, 17 de Febrero de 2017

El consorcio automotriz no se marcha de México y “nunca ha dicho que lo haría”, según el mensaje a los mexicanos del CEO de la filial regional de Ford Motors en el país latinoamericano.

El presidente y director ejecutivo de la subsidiaria de Ford Motor para México, Gabriel López, descarta que el fabricante de coches se apunte a irse del mercado regional ni mucho menos reducir la producción local. Al revés, sigue estando interesado en México y continuará con su programa de inversión y expansión.

Dos plantas nuevas figuran entre los planes del gigante automotriz para el año en curso. Ya ha iniciado las obras para construir una fábrica de transmisiones en el céntrico estado de Guanajuato y dentro de los próximos dos meses las comenzará en el norteño Sonora, donde se ubicará una nueva planta de motores diésel.

La apertura de ambas instalaciones implica una inversión de 2.500 millones de dólares y la generación de más de 3.000 empleos nuevos. Según detalla ‘México News Daily’, eso tiene también una dimensión en metros cuadrados: Ford los va a sumar a los 170.000 que ya tiene en el país.

La primera de las dos fábricas, que está siendo edificada en la ciudad de Irapuato, estará lista a mediados de este año, ha asegurado el responsable. A final de año le seguirá la otra, en Hermosillo.

A principios del 2017, Ford se negó a invertir 1.600 millones de dólares programados para construir una fábrica de turismos en San Luis Potosí y canceló el proyecto para ese estado. La decisión fue adoptada en medio de las presiones que Donald Trump ejercía sobre el sector automotriz para que dejara de sacar capacidades productivas del país.

El anuncio generó mucha polémica en la sociedad mexicana, pero no significa que la compañía esté dispuesta a remodelar todos sus planes obedeciendo la política de la nueva administración republicana. López ha explicado que la cancelación se debía a una mera cuestión de negocios, un cambio en tendencias de la demanda y no a las presiones de Washington.