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14 de abril del 2021

Política

EE.UU.: Guerra abierta entre el FBI y Donald Trump

Hace nueve meses, el director del FBI, James Comey, fue cesado por Donald Trump por investigar los presuntos vínculos del presidente de EEUU con Rusia. Ahora, el sucesor de Comey, Christopher Wray, podría dimitir por la misma razón. La razón: un informe preparado por los republicanos y enviado a la Casa Blanca para su publicación que desacredita al FBI en […]




Hace nueve meses, el director del FBI, James Comey, fue cesado por Donald Trump por investigar los presuntos vínculos del presidente de EEUU con Rusia. Ahora, el sucesor de Comey, Christopher Wray, podría dimitir por la misma razón. La razón: un informe preparado por los republicanos y enviado a la Casa Blanca para su publicación que desacredita al FBI en un intento de proteger al presidente de esa investigación. Los republicanos también han prohibido a la oposición demócrata emitir su propio contrainforme, rebatiendo a sus rivales. El documento tiene cuatro folios y es conocido como el 'informe Nunes', en referencia a su máximo responsable, el representante republicano por California Devin Nunes, que preside el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, un órgano que ha llevado el peso de una parte importante de las investigaciones sobre la 'trama rusa'. Sus líneas generales son que el FBI, que es el principal organismo gubernamental de lucha contra la delincuencia en EEUU, y el fiscal especial que investiga el caso, Robert Mueller, se han extralimitado en sus funciones al investigar el 'Rusiagate'. La claves es que Mueller y el FBI han pedido - y conseguido - que la Justicia les deje interceptar comunicaciones basándose en el llamado 'Informe Steele'. Ese informe, que había sido encargado por republicanos opuestos Trump primero, y por demócratas, después, a través de la consultora Fusion GPS detalla las presuntas prácticas sexuales de Donald Trump con prostitutas en Rusia. El autor del informe, el ex espía británico Christopher Steele - de donde toma el nombre coloquial el controvertido documento - sostiene en el informe que el Gobierno de Vladimir Putin grabó esas actividades y, por tanto, puede chantajear a Trump cómo y cuando quiera. Así pues, el FBI y Mueller habrían basado parte de su investigación en un documento encargado por la oposición demócrata (los republicanos tienden a olvidar que los primeros en comisionar el estudio fueron ellos para frenar a Trump). Sería, así pues, una muestra más de que el 'Rusiagate' es un montaje del FBI y la oposición demócrata contra Trump. El Departamento de Justicia y el FBI no lo ven así, y ayer la prensa estadounidense informaba de que Wray ha amenazado con dimitir si Trump difunde el informe. De hecho, el FBI llegó el miércoles al extremo de emitir un comunicado expresando su grave malestar con respecto a la divulgación del documento. Y es que reducir a cuatro páginas una serie de sentencias - que son secretas - de entre 50 y 60 páginas cada una implica "seleccionar cuidadosamente" lo que se va a publicar, como ha tuiteado el ex director de la CIA y actual profesor de la Universidad Johns Hopkins, John McLaughin. El máximo responsable del Departamento de Justicia, Jeff Sessions, también se opone a la publicación del informe. Tanto Wray como, sobre todo, Sessions son leales de Trump, y el segundo está incluso siendo investigado por el 'Rusiagate'. La imparcialidad de Nunes es, además, nula, dado que ha tenido que recusarse de la investigación sobre la 'trama rusa' después de que se descubriera que estaba coordinando la investigación del Comité de Inteligencia con la Casa Blanca, lo que equivale a decir que el fiscal estaba actuando de acuerdo con el acusado. Finalmente, el propio representante ha admitido que el 'informe Nunes' que la Casa Blanca quiere publicar no es el original, sino otro, que él mismo ha redactado. PABLO PARDO Corresponsal.

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