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21 de abril del 2021

Mundiales

EE.UU.: Palm Beach se preparó para reunión de Trump con Xi como para un ‘desastre natural’

De todos los incidentes dignos de ser inmortalizados para la prosperidad que han marcado la incipiente presidencia de Donald Trump en Mar-a-Lago — la crisis de seguridad nacional manejada durante una cena al aire libre, la explosiva acusación de grabación de llamadas telefónicas en un sábado por la mañana que fuera apedreada en Twitter, los […]




De todos los incidentes dignos de ser inmortalizados para la prosperidad que han marcado la incipiente presidencia de Donald Trump en Mar-a-Lago — la crisis de seguridad nacional manejada durante una cena al aire libre, la explosiva acusación de grabación de llamadas telefónicas en un sábado por la mañana que fuera apedreada en Twitter, los curiosos de la calle que fueran invitados a entrar para que saludaran al líder del mundo libre — ninguna se ha acercado tanto a cumplir el destino tan soñado de la propiedad de Palm Beach como retiro presidencial como la cumbre de dos días de esta semana con el Presidente de China Xi Jinping. Tan trascendental es esta visita que el jefe de la Policía del Condado Palm Beach la está tratando como si fuera un "desastre natural".
"Nunca habíamos tenido un fin de semana como este", dijo el jefe de policía Ric Bradshaw, quien, anticipando la llegada por separado de Trump y Xi el jueves, asignó turnos de 12 horas a sus agentes y canceló todas las vacaciones como lo hubiera hecho durante un huracán. La gran ambición de la heredera de la industria del cereal Marjorie Merriweather Post para su palaciega propiedad de Mar-a-Lago fue que sirviera para un refugio con vista al océano para jefes de estado abrumados por sus responsabilidades. En las 12 semanas transcurridas desde su investidura, Trump ha convertido su lujoso club campestre en mucho más: su residencia principal fuera de la acartonada Casa Blanca, superando incluso su condominio de tres pisos en Trump Tower, cuya fastuosidad es célebre, en Nueva York. "La gente me dice: ‘Oye, Mike, sabes, deberías compartir al Presidente’", dijo Michael Barnett, presidente del Partido Republicano de la localidad. "¡Esto es el condado Palm Beach! ¡El vive aquí!"
Para la sexta visita recibida como presidente, Trump invitó a Xi — no a una ronda de golf y una cena tranquila como la que Trump compartió con el primer ministro japonés Shinzo Abe en febrero después de la visita de Abe a la Casa Blanca, sino para un encuentro diplomático como tal, cargado de tensiones con relación al comercio y a Corea del Norte. (De verdad, no va a haber golf, al menos no con Xi: él desprecia el juego y se lo ha prohibido terminantemente a los miembros del Partido Comunista de China.) En total, los encuentros en privado entre Trump y Xi durarán menos de 24 horas. Pero para el condado Palm Beach, la presencia simultanea de dos jefes de estado — y en particular estos dos jefes de estado — es algo sin precedentes. Solamente sería algo más importante si el presidente de visita fuera Vladimir Putin. Con Xi vino no sólo un recibimiento ceremonial de parte del secretario de Estado Rex Tillerson en el Aeropuerto Internacional Palm Beach, sino además preparativos para acomodar al vasto séquito de Xi, el cual incluye un número no especificado de personal de seguridad de estado chinos, sino además cientos de "saludadoras" (pomponeras colocadas estratégicamente para contrarrestar las inevitables protestas en contra del presidente comunista). "Si hay 200 manifestantes, habrá 200 saludadoras", pronosticó el miércoles el jefe de policía Bradshaw. "Ellos como que se corresponden unos con otros". ("El presidente de China", añadió Bradshaw, "atrae históricamente a algunas personas que quieren expresar su opinión".)
Traídas en ómnibus el jueves, las saludadoras vestían de rojo y se negaron a hablar con la prensa, de acuerdo con el Palm Beach Post. Manifestantes vietnamita americanos se agruparon allí también, megáfono en mano. Desde el miércoles, seguidores de la práctica espiritual Falun Gong se manifestaron en contra de la represión china desde la esquina diagonalmente opuesta all Eau Palm Beach Resort & Spa en Manalapan, donde se aloja Xi. (Es el antiguo Ritz-Carlton Palm Beach, en la intersección de — sí — Ocean Avenue y Ocean Boulevard.)

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