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19 de junio del 2021

Opinión

El 22E: La marcha

Pablo McKinney. pablomckinney@gmail.com.  EL MENSAJE. Ni eran todos los que estaban, ni estaban todos los que son, es cierto. Pero lo innegable por evidente es que la marcha contra la impunidad, celebrada el pasado domingo, es un claro mensaje de una parte de la sociedad dominicana a la partidocracia en general y al PLD en […]




Pablo McKinney.
pablomckinney@gmail.com.

 EL MENSAJE.
Ni eran todos los que estaban, ni estaban todos los que son, es cierto. Pero lo innegable por evidente es que la marcha contra la impunidad, celebrada el pasado domingo, es un claro mensaje de una parte de la sociedad dominicana a la partidocracia en general y al PLD en particular, mediante el cual le advierten que en el tema de la corrupción (por los montos, por la desfachatez, por el exhibicionismo, en fin, por lo pesada de la cruz y lo largo que ha sido el camino), el país ha tocado el fondo. Y tienen razón, porque, oiga usted, van muchos años, muchas impunidades celebradas y demasiado olvido. En nuestro país, desde aquel aciago día en que el gobierno del profesor Bosch fue derrocado, hasta hoy mismo, como a las cinco, la corrupción, la prevaricación, el latrocinio, no han hecho sino aumentar y perfeccionarse con cada gobierno que en el país gobierno ha sido. Perdón por la nostalgia.

CAMBALACHE 
Citemos a Discépolo: “Y herida por un sable sin remache, ves llorar la Biblia sobre un calefón”. Si el PLD quería una señal de que ya el tema de la corrupción es parte de la agenda de lucha por el poder, el pasado domingo la recibió. Hablamos de una protesta cívica, pacífica, ordenada e higiénica como las del PLD de antes,  organizada por movimiento con mayor capacidad de convocatoria que la mismísima oposición política formal, que es algo a lo que deben prestarle atención los peledeístas, cada vez más enfrentados entre ellos y, claro, muerecitos de sus éxitos, que siempre digo. Un movimiento de protesta que concita apoyos y simpatías de tirios y troyanos, de feministas radicales y de princesas del capital (“irías a ser muda que Dios te dio esos ojos”; con FENATRADO y el CONEP de la mano en plena 27 de Febrero, de los amigos de la Embajada y los enemigos del Imperialismo yanqui en amores tiernos llegando al Conde, es un movimiento social a tomar en cuenta y merece ser escuchado e incluso estudiado a fondo por los señores de la partidocracia.

UN 15M SIN PABLO IGLESIAS 
La marcha del pasado domingo quedará en la historia política como la marcha del 22E, justo y como la del 15M de los españoles, solo que aquí no acaba de aparecer Pablo Iglesias, y dado los amores públicos de los miembros del bloque opositor creado al finalizar las elecciones, (-donde en un cambalache y “juntadera full” de macos y “cacatas” podemos ver a Vinicito Castillo Semán o a Wessin Chávez hacer de voceros de una comisión de la que forman parte y asienten como camaradas, Max Puig, Guillermo Moreno y Minou), todo parece indicar que en los hechos y las acciones -que sirven muy bien para desmentir discursos-, está lejos nuestro PODEMOS nacional cuestionador del sistema político dominante desde 1966; no de Danilo o Hipólito, Leonel o Luis, sino de ese perverso sistema político empresarial que en el país se ha montado con Pavel Núñez de fondo, es decir, “paso a paso”, durante 50 años. Eso es lo que explica que en el país, gran parte de nuestras grandes y grandísimas fortunas nos traigan la nostalgia de aquel anuncio de aquel cigarrillo de E. León Jiménez: “Premier, sabor a pueblo. Sabor a pueblo en Premier”.

LOS VERDUGOS
En plan asunción/discurso de Trump pero no tanto, digamos que la presencia en la marcha 22E de altos dirigentes del opositor partido PRM, uno de los miembros de alcurnia y abolengo de esta partidocracia (-responsable en su gobierno 2000-2004 de todo lo que en el plano ético en ella se denunció-), es un mal presagio, un episodio más para archivar y tomar en cuenta en nuestro museo nacional del absurdo. Pero, cuidado: a los pueblos no los salvan sus verdugos.

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