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18 de abril del 2021

Opinión

El calvario del doctor

César Medina. En mi primera infancia de San Cristóbal escuché una frase que jamás he olvidado: “En este país ocurren cosas que colgando parecenÖ berenjenas”. Con el paso de los años aprendí su verdadero significado cuando las abreviaturas gramaticales comenzaron a tipificar las mismas ocurrencias con solo dos palabras: ¡Qué timbales! O, más vulgar aún, […]




César Medina.
En mi primera infancia de San Cristóbal escuché una frase que jamás he olvidado: “En este país ocurren cosas que colgando parecenÖ berenjenas”. Con el paso de los años aprendí su verdadero significado cuando las abreviaturas gramaticales comenzaron a tipificar las mismas ocurrencias con solo dos palabras: ¡Qué timbales! O, más vulgar aún, ¡Qué cojones! Las tres expresiones tratan de resaltar las desproporciones que se producen en algunas circunstancias de la vida que a simple vista no hallan explicación lógica. Por ejemplo, el caso de los doctores Julio Gómez y John Federico Arias, a quien un reconocido delincuente de Sabana Perdida atracó en su propia casa y fue linchado por los vecinos que acudieron en su ayuda. Ahora los presos son ellos, acusados de homicidio culposo. El atracador muerto se llamaba Miguel Ángel Báez, pero todo el mundo --incluyendo, obviamente, a la Policía-- lo conocía por el mote de “Lagrimita”, un individuo con siete fichas por robo. Él entró a la casa de sus víctimas una mañana y pistola en mano agredió a los doctores Gómez y Arias y los despojó de un dinero que portaban. En el forcejeo, Gómez logró sujetarle el arma mientras gritaba por auxilio hasta que llegaron los vecinos, pero ya su sobrino Arias estaba herido en un brazo. El atracador disparó varias veces, pero sucumbió ante los golpes de la multitud de vecinos que acudió en ayuda de sus víctimas. Cuando el 911 llegó, tiempo después, tuvo que limitarse a recoger las evidencias de lo que la prensa del día registró como el linchamiento de un conocido atracador de Sabana Perdida, en Santo Domingo Norte. ... Insistían con la denuncia Hasta ahí todo estuvo normal a pesar de que durante más de 15 días los doctores Julio Gómez y John Federico Arias acudieron casi a diario al cuartel policial de la zona para que se investigara el caso y se levantara el sumario correspondiente a través del Ministerio Público. Nadie movió un dedo para que esa situación quedara debidamente aclarada. El suceso ocurrió el 6 de septiembre del año pasado, hace ya siete meses, y el 12 de octubre, es decir un mes y seis días después, los dos galenos fueron apresados por la Policía cuando volvieron al cuartel de Sabana Perdida a solicitar la investigación del caso. Desde entonces ambos guardan prisión en el Centro de Corrección y Rehabilitación de Monte Plata. En varias ocasiones han solicitado que se les varíe la medida de coerción de tres meses que le impuso el juez de Atención Permanente de la provincia de Santo Domingo a pedido de la fiscal Olga Diná Llaverías, quien ayer aclaró que no se opone a que a los doctores Gómez y Arias se les varíe la pena a prisión domiciliaria como sugiere el Colegio Médico. El tema es que en una segunda revisión de una decisión judicial tan draconiana e injusta, el tribunal pudiera ratificar la prisión en contra de dos personas inocentes que nunca debieron haber sido encarceladas por una acción de la que han sido las principales víctimas. ... Gineco-obstetra y pastor El doctor Gómez es un conocido médico ginecólogo y obstetra que ejerce la medicina social no solo en su barrio sino también en otras demarcaciones correspondientes a la iglesia adventista de la que es pastor desde hace varios años. En su vecindario de Sabana Perdida lo consideran un ciudadano ejemplar. Nadie alcanza a comprender cómo es posible que se le mantenga en prisión por un hecho que no ha cometido y sobre el que existen evidencias que trató de evitar a pesar de que el asaltante apodado “Lagrimita” intentó asesinarlo haciéndole varios disparos. No sólo el CMD aboga por su excarcelación sino que también la Asociación de Clínicas Privadas se ha ofrecido como garante para que a Gómez y a su sobrino Arias se les aplique prisión domiciliaria. Por igual, sus colegas médicos y vecinos exigen su puesta en libertad. Ese caso hay que sobreseerlo... O como se le quiera llamar ahora...

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