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16 de mayo del 2021

Política

El capítulo que inicia la PGR

Nunca en nuestra historia política, el brazo de la Justicia había llegado tan lejos, tanto que ha llevado a la cárcel a quien fuera el jefe de seguridad de un expresidente de la República. Por CÉSAR PÉREZ  Coral, el nombre que le ha dado la Procuraduría General de la República a la operación para apresar un […]




Nunca en nuestra historia política, el brazo de la Justicia había llegado tan lejos, tanto que ha llevado a la cárcel a quien fuera el jefe de seguridad de un expresidente de la República.

Por CÉSAR PÉREZ 

Coral, el nombre que le ha dado la Procuraduría General de la República a la operación para apresar un grupo dedicado a actividades operaciones evidentemente dolosas  alude a los corales marinos, igualmente a voces que cantan en coro. Por los implicados, y por quien se dice era el director coral, esa operación puede ser, hasta ahora, la más devastadora acción contra el entramado de corrupción que sirvió de soporte a los gobiernos del PLD. También será un golpe demoledor contra los intentos de recomposición de la imagen de ese partido y del disminuido Danilo Medina, porque de una u otra forma éste deberá explicar cómo es posible que además de ése, en su entorno  existiese otro grupo llamado Pulpo, acusados ambos de asociación de malhechores.

En efecto, nadie en su sano juicio puede dejar de preguntarse cómo es posible que, por la magnitud de las acciones, la sistematicidad de las mismas en tiempo y espacio en que se desarrollaron y la cercanía con la máxima autoridad del país esta no tuviera información sobre esos hechos, no sólo de parte de los órganos de seguridad del Estado sino, por lo menos, del rumor que pudiese estar circulando en su íntimo entorno familiar o político. Si no la tuvo pecó de incompetente en el ejercicio de sus funciones y si las escuchó y no actuó en consecuencia, las encubrió y obstaculizó una eventual acción judicial, faltando a su compromiso de cumplir y hacer cumplir las leyes. En cualquiera de esas circunstancias ha debido tener una responsabilidad, por acción u omisión, que debe explicar a la Justicia

Durante el ejercicio de su poder, sobre todo al final, Danilo y su partido dieron muestras de no entender que nada es para siempre y uno se pregunta por qué. Una respuesta podría ser que el poder embriaga a la generalidad de quienes lo ejercen en cualquiera de sus formas. En la esfera de la política a veces este se practica en una suerte de orgía, y cuando esto sucede se crea un ambiente orgiástico donde sus detentores pierden todo sentido del límite, asumen un irrefrenable gusto por la transgresión que los lleva hacia un impúdico desparpajo y a una propensión a exhibir sus haberes de la manera más ostensibles. Ese tipo de comportamiento se hace a la vista de todos, principalmente de quienes están cerca de sus autores, sean estos familiares o superiores jerárquicos  en la esfera pública.

Son muchos los caminos que conducen hacia un cambio de régimen, en muchos países la acción de la Justicia ha sido determinante para producirlo, sin que con ello se plantee ni mucho se llegue a la judicialización de la política. Por consiguiente, esta nueva acción de la PGR en nuestro país, además de otras en proceso de ejecución, podría impactar en el sistema político dominicano y en la toda sociedad, con consecuencias determinantes para abrir un proceso que conduzca hacia su institucionalización y democratización con perspectivas de ser irreversible, por lo menos a mediano plazo. Por tanto, apoyar esas y otras iniciativas del Ministerio Público y de manera particular a su emblemática principal figura, constituye una ineludible apuesta política.

Ello así, porque nunca en nuestra historia política, el brazo de la Justicia había llegado tan lejos, tanto que ha llevado a la cárcel a quien fuera el jefe de seguridad de un expresidente de la República, junto a varias personas acusadas de actos de enriquecimiento ilícitos mediante un expediente con evidencias a ojos vista. Ese acto se inscribe en el contexto de encarcelamiento a altos funcionarios de gobiernos de algunos países de la región hasta de Europa. Por consiguiente, el apresamiento de parte del estrechísimo círculo de un ex presidente Medina, obliga a éste a explicar los actos que se le imputa a lo que fue parte de su entorno y demostrar su desconocimiento de que los mismos se producían.

Exigir esta explicación y apoyar a la Procuraduría General de la República en este capítulo de su lucha contra la corrupción, y que marca un hito en nuestra historia, se constituye en la vía hasta ahora más expedita para que diversos sectores retomen la iniciativa política para materializar el sentimiento/esperanza de justicia que eran los reclamos de la pluralidad de actores hechos en dentro y fuera de las marchaban en Marcha Verde. Eso nos sintonizó, machaco, con las luchas políticas en otros países que en las calles reclamaban transparencia en el manejo de la cosa pública, final de la corrupción establecimiento de un régimen de consecuencia y de plena inclusión social. Aún hay tiempo para que esa sintonía se manifieste.

Hacer política correcta es saber aprovechar y potenciar las oportunidades reales, las que tienen perspectivas. Este capítulo que abre la PGR con los referidos apresamientos, es lo mejor que hasta ahora, como sociedad, se nos ha presentado como medio para abrir el sendero que realmente nos enrumben hacia un cambio en nuestro sistema político

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