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16 de abril del 2021

Política

El caso de Faña

Por Danilo Cruz Pichardo. danilocruzpichardo@gmail.com.- La gran mayoría de los dominicanos, indistintamente de género, hemos sido formados bajo valores machistas, aunque esa cultura jamás será obstáculo no solo para reconocer y respetar el numeral 4, Art. 39, de la Constitución de la República, sino para promoverlo y velar por su fiel cumplimiento. La introducción viene […]




Por Danilo Cruz Pichardo. danilocruzpichardo@gmail.com.- La gran mayoría de los dominicanos, indistintamente de género, hemos sido formados bajo valores machistas, aunque esa cultura jamás será obstáculo no solo para reconocer y respetar el numeral 4, Art. 39, de la Constitución de la República, sino para promoverlo y velar por su fiel cumplimiento. La introducción viene a propósito del caso del ingeniero Leonardo Faña, director en licencia del Instituto Agrario Dominicano, quien es objeto de acusación de “abuso sexual” por la gerente financiera de esa entidad, María Isabel Flores Encarnación. El caso se conocerá en la Unidad de Violencia de Género de la Fiscalía Nacional. Al señor Faña, destacado dirigente del antiguo PRD y ahora del PRM, lo conozco de vista y a través de los medios de comunicación social. Nunca he hablado con él, ni siquiera hemos intercambiado un saludo. A la señorita María Isabel, a quien le atribuyen vínculos con el PLD, ahora es que la escucho mencionar. Es decir, se trata de dos personas con las cuales no hay motivo para la inclinación hacia un lado u otro. Ese caso -excepto lo que he visto en los medios- no lo conozco. Para construir un juicio de valor en torno al mismo es necesario obtener respuestas a las siguientes preguntas: ¿María Isabel sabe lo que es una cabaña y a qué se acude a la misma? ¿Entró a la cabaña? ¿Tuvo sexo con el señor Faña? ¿La relación fue espontánea y placentera? ¿Fue violada sexualmente? ¿Hay rastros de violencia verbal o física? Con la trayectoria de Faña me resisto a creer que se trata de un violador, capaz de usar agresión verbal o física hacia una dama. Mientras tanto la imagen pública del funcionario, del profesional, del dirigente político, del padre, del abuelo, está dañada. Ojalá y el juez o jueza que conozca este caso actúe de forma profesional, como un verdadero árbitro, basado en pruebas y en apego total a las leyes. Lo digo porque se viene especulando sobre la posibilidad de una trama política o, en su defecto, una “vaina que le quieren echar al señor Faña desde la comunidad LGTB”, agrupación en la que están las lesbianas, muchas de las cuales han mostrado un odio patológico a los hombres.

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