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16 de abril del 2021

Opinión

El caso Mejía

Luis Encarnación Pimentel. encar-medios@hotmail.com. El expresidente Hipólito Mejía tiene un estilo, que puede ir de lo chabacano, lo controversial a lo atípico para muchos, pero que a fi n de cuentas, le ha dado resultados – y lo sabe- y por eso le saca provecho constante. Aunque quizá ya no en un número tan grande […]




Luis Encarnación Pimentel.
encar-medios@hotmail.com.
El expresidente Hipólito Mejía tiene un estilo, que puede ir de lo chabacano, lo controversial a lo atípico para muchos, pero que a fi n de cuentas, le ha dado resultados - y lo sabe- y por eso le saca provecho constante. Aunque quizá ya no en un número tan grande como para ganar unas elecciones y volver al poder, esa forma que para algunos es chocante y le resta nivel y seriedad a la actividad política; tiene su gente, tiene sus seguidores, que les perdonan y le celebran lo que diga o calle. Así las cosas, la expresión o salida que en boca de otra fi gura de la política criolla pudiera ser un pecado o un desliz que le costara la carrera, en la de Hipólito no se toma en cuenta, se celebra o simplemente se toma como un chiste. Eso solo -además de que todo el que ha sido Presidente deja amigos, ha hecho favores y ha resuelto algunos problemas que generan agradecimientos-, mantiene vivo, en medio y muy activo a Mejía. Por esto último -y la sabida condición de fi gura controversial e impredecible-, el hombre no deja espacio para que en el PRM y en la política del patio se le pueda comparar con un jarrón chino, que, bueno, bonito y de gran valor, generalmente no se encuentra el lugar adecuado para colocarlo, porque siempre hay el temor de que se choque con él y se rompa. En el caso de Mejía, sería lo contrario, porque si es del mismo partido, el que chocare con el exgobernante en sus aspiraciones y pretensiones, pudiera ser el averiado. Si no padre único, Hipólito fue fi gura clave en la creación de la criatura que resultó el PRM, que es producto del desprendimiento derivado de la división que sufriera el PRD tras la lucha a muerte por el control de la organización entre Mejía y Miguel Vargas.
El hombre tiene su gente y tiene su importancia, pero no hay dudas de que después del porcentaje aquel cuando Miguel logró subir al PRD, si Mejía no hubiera estado por el medio, el Partido no se divide y las perspectivas de poder habrían sido otras. Ahora con Abinader, que fue el candidato y con buen resultado, la historia pudiera repetirse. Lo de “llegó papá” salió del carnaval de La Vega, y ahora, con Luis al lado, dijo temprano que aspiraba a “terciarse la banda’ en el 2020, creando un revuelo en el PRM. Los números parecen favorecer a Luis, quien con buen manejo, debía de nuevo ser el candidato. Pero ojo, el sector ofi cial, donde Mejía tiene algunos amigos, lo preferirían de candidato, por más vulnerable. Si en una convención democrática la candidatura de Luis se defi ne temprano no habría riesgo, si no nadie sabe…. Y es que mientras Mejía respire y aspire, constituiría un gran tapón o un tronco pesado en el camino presidencial de Luis.

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