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21 de abril del 2021

Opinión

El caso Odebrecht

Orlando Gil. orlandogil@claro.net.do. LO DE ELLA NO.- Se sabe lo que cada país hace para quitarse de encima o amainar los efectos de los ignominiosos sobornos de Odebrecht, pero no las maniobras de la transnacional brasileña para sobrevivir a un embate casi universal. No puede pensarse que esta constructora dejará caer un imperio que le […]




Orlando Gil.
orlandogil@claro.net.do.
LO DE ELLA NO.- Se sabe lo que cada país hace para quitarse de encima o amainar los efectos de los ignominiosos sobornos de Odebrecht, pero no las maniobras de la transnacional brasileña para sobrevivir a un embate casi universal. No puede pensarse que esta constructora dejará caer un imperio que le llevó años levantar, y sin dudas tratará de salvar en parte su patrimonio, su nombre, sus posibilidades, su futuro. Este es un tema del que no hablan sus directivos públicamente, pero de seguro que sí en sus reuniones de estrategia, en salones cerrados y distantes del mundanal ruido. Aunque el patrón de Odebrecht fue el mismo en cada nación implicada, el remedio que consideran o aplican sus respectivas autoridades, difiere. Unas quisieran arrancar de raíz la empresa, congelando o anulando sus contratos, o echándola del territorio, pero otras permiten que vendan sus negocios o den las compensaciones de lugar. La línea aprobada por Odebrecht, al parecer, es colaborar con los fiscales, mostrar buena voluntad y mejor intención. Pero que sea de lado y lado. Algo así como yo colaboro, pero tú también… SÍ Y NO, DEPENDE.- La impresión es que Odebrecht se incrimina, pero depende del ángulo. Habló, confesó, pero solo cuando tenía los brazos levantados y el policía apuntándole, o colocado de frente a la pared y sometido a revisión por si iba armado, o con los pantalones en el piso y sin posibilidad de huir. Esto es, que Odebrecht no fue voluntariamente y se entregó a un destacamento, o se puso las esposas o se encerró en una celda. No. Sencillamente aceptó una situación de fatalismo. Y como reaccionó con inteligencia, también maniobró con inteligencia. Cayó en un hoyo del cual no podía sacarla la soga del abogado, y al no tener condiciones propias, acogió las ajenas. La delación no es el método más noble, pero no tiene al alcance otro. Accede, y al acceder la convierte en un arma de destrucción masiva. Delación en Brasil, delación en Estados Unidos, y donde sea que el proceso tome cuerpo, o fuerza, o se cumpla, la delación será el instrumento de perdición. No existe otro modo de conocer detalles de operación o nombres de beneficiarios… NECESARIO RESPIRO.- No se sabe cómo lleva el procurador Jean Alain Rodríguez el caso Odebrecht, aunque se supone que muy intenso, puesto que se toma un respiro. El proceso, sin embargo, deja que desear si se acogen como justos los diversos pareceres que se expresan por los medios, incluyendo las redes. En un país donde los juristas son dueños de los patios y las esquinas, será difícil complacer a gente tan distinta. Ni con populismo. Fíjense en la pelota, con managers a montón, y cada serie en exceso disputada. Las películas antiguas, cuando eran importantes, como Los Diez Mandamientos, Ben Hur, Lo que el Viento se Llevó, eran largas e incluían intermedios. El procurador Rodríguez no puede darse ese lujo, tiene que andar rápido y terminar la investigación, pues dejó testimonios pendientes, sin anunciar y colocar a los deponentes en fila, o con fecha de cita. Interrogó a los responsables del Congreso Nacional de antes y no de ahora, aun cuando los contratos de ahora son más que los de antes. La perversidad contamina, y la verdad es que si hubo antes, también ahora…
LIBRITO PROPIO.- La falla del procurador Jean Alain Rodríguez podría estar en el uso de un librito propio, de hacer las cosas a su manera y no como sus pares de otros países. Hizo un acuerdo con Odebrecht y no se conocen los detalles, y la gente quisiera leer las letras pequeñas. Las que permiten llevarse el mueble o el electrodoméstico cuando el cliente no cumple. Hasta ahora se sabe que la constructora dará o devolverá dinero, pero no los nombres de los sobornados. Se le ha preguntado, y más de una vez, pero no suelta prenda, y parece que en ese punto está su fuerte. En la delación. Los nombres no pueden ofrecerse graciosamente, hay que negociarlos, pues a juicio de la empresa brasileña nada puede darse gratis. No fue gratis en Brasil, tampoco en Estados Unidos ¿por qué aquí? Dando y dando parecería decir, y ese dando no sería fortuito, sino parte del negocio. La Odebrecht quiere sobrevivir, decía al inicio de estas líneas, y una forma de sobrevivir sería seguir los trabajos que tiene pendiente, ya librados del inri de los sobornos…

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