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06 de mayo del 2021

Economía

El conteo regresivo del Tlcan

Juan Guiliani Cury. Lo que se creía casi  una escenario medianamente realista de  que antes terminar el mes de mayo,  las negociaciones  hacia un nuevo estadio de modernización estaría concluida una nueva versión del  Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan)  que integran Estados Unidos, México y Canadá. Lo que se  percibía como […]




Juan Guiliani Cury.
Lo que se creía casi  una escenario medianamente realista de  que antes terminar el mes de mayo,  las negociaciones  hacia un nuevo estadio de modernización estaría concluida una nueva versión del  Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan)  que integran Estados Unidos, México y Canadá. Lo que se  percibía como prácticamente un hecho, el panorama es algo diferente. A pesar de las dificultades y sobresaltos que durante meses este esquema de libre comercio ha protagonizado,   con miras a su renovación,   todo parece indicar, salvo un súbito e inesperado golpe de suerte,   que no habrá acuerdo por lo menos hasta el año próximo. Y decimos esto porque, en primer lugar, las elecciones generales en México,  están a solo 36 días  de celebrarse. Se espera en esta contienda electoral  del 1 de julio, que el candidato  de la  izquierda  mexicana, Andrés Manuel López Obrador, del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) quien lleva por delante más de 18 puntos sobre su principal contendiente, el centrista Ricardo Anaya,  de la coalición,  Por México al Frente, gane las elecciones y entonces hay que esperar -sin se dan esas premisas- cuál sería la posición del nuevo gobierno de  Los Pinos,  en las negociaciones. En noviembre de este mismo año,  son las lecciones de medio término de Estados Unidos. Un tercio de la matrícula del Senado sería  renovada y 435 de los miembros de la Cámara de Representantes. Con estos escenarios políticos,   se hace cuesta arriba pensar que habrá humo blanco antes del 1 de julio. Este margen de tiempo,  concede a los negociadores norteamericanos un estratégico costado de maniobra y de manejar un  espacio favorable para reacomodar sus posiciones ante un nuevo escenario político en México, en caso de que López Obrador, se alce con el triunfo electoral. Estados Unidos,  quien lleva la bandera del cambio en el Tratado, aspira a un mayor porcentaje en la reglas de origen para su industria de automóviles  que se fabrican y ensamblan en México y Canadá. Aun, los negociadores no se han puesto de acuerdo sobre ese porcentaje,  aunque Washington, en principio aspiraba a un 85% de participación en los componentes de origen, porcentaje éste que,  sin embargo, han objetado  México como Canadá. Otros puntos medulares de la posición estadounidense son aspectos como: 1) incorporar nuevas cláusulas de arbitraje; 2) y  que cada 5 años, el TLC tenga la opción de ser terminado a petición de una de las partes. El tema de la no conclusión de las negociaciones empieza a preocupar a Canadá y México, debido a la incertidumbre que crea en atraer  nuevas inversiones y negocios debido al retraso de las negociaciones.  Trump,  prefiere  jugar ahora con un compás de espera sobre el futuro del Tlcan,  pero dejando a un lado,  las amenazas de retirarse del mismo - y en cambio -  negociar otras ventajas en el nuevo esquema tripartito comercial vigente desde 1994.  Nosotros decimos,  que cuando haya consenso sobre las reglas de origen en el sector automotriz, habrá entonces un nuevo Tratado de Libre Comercio de América del Norte. El resto de los hasta ahora negociado es gratis. El conteo regresivo empezó ya.

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