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17 de mayo del 2021

Opinión

El Cristiano como ciudadano del País y frente a la ideología de géneros

Por EDGARD PANIAGUA.   El Cristiano es un ciudadano con derechos y deberes como cualquier otro ciudadano, con una diferencia significativa, de sus dogmas doctrinales ha recibido un mandato y ha sido motivado a ser un excelente y obediente ciudadano, con razón de que las autoridades son puestas por Dios, y obedecerlas es obedecer a Dios, puesto […]




El Cristiano es un ciudadano con derechos y deberes como cualquier otro ciudadano, con una diferencia significativa, de sus dogmas doctrinales ha recibido un mandato y ha sido motivado a ser un excelente y obediente ciudadano, con razón de que las autoridades son puestas por Dios, y obedecerlas es obedecer a Dios, puesto que en el ejercicio de sus funciones cumplirán y harán hacer cumplir el mandato moral de Dios.

El Cristiano no se puede abstraer como ciudadano, de ser ciudadano.

El Cristiano no ha recibido un mandato o ha sido motivado para moralizar ningún País, la orden dada ha sido para evangelizar y discipular al que desee ser discipulado.
De manera que no somos moralistas per se, que queremos imponer a un mundo caído y pecador, cómo estábamos nosotros, la moral de Dios. NO, tener ese criterio es erróneo.
La ley de Dios nos impone, ordena y motiva criar a nuestros hijos de acuerdo a nuestra Fe. Las ley del País, nuestra Constitución también nos da ese derecho, libertad de creencia.
La primera responsabilidad en la crianza de nuestros hijos recae en los padres en el hogar.

La lectura de la Biblia en las escuelas así como todo otro dogma debe ser opcional, eso no es discutible, pero, tampoco podemos aceptar, y la Palabra de Dios así lo ordena, es que disfrazado de “derechos” se nos quiera imponer una religión, un conjunto de ideas y normas morales contrarios a nuestra fe cristiana y violatoria a la misma ley o pensamiento de que no se imponga ningún dogma religioso en las aulas.

La ideología de géneros, trasciende las aulas, es un proyecto para el Pais, para dañar la sociedad y convertirla en replicas modernas de Sodoma y Gomorra. Hay más leyes y ordenanzas en el Congreso de la República para introducirla. Es algo complejo, abarca mucho más que género y orientaciones sexuales, hay mucho dinero envuelto en esto y mucha religiosidad oculta.

La Palabra de Dios la misma que nos ordena; obedecer las leyes, ser buenos ciudadanos y orar por las autoridades; nos proveer otro principio, que dice, es mandatorio obedecer a Dios ante que a los hombres, cuando ellos en el ejercicio de sus funciones se equivocan y quieren estar en oposición a la Palabra de Dios.

En tal sentido, debemos oponernos a las resoluciones del gobierno local y del mundo a que se nos impongan otras creencias espirituales o prácticas morales ajenas a las que Dios nos ha dado. Cómo y de qué manera? Cómo la ley nos permita.

El Cristiano es un hombre pecador, igual que el más corrupto de los corruptos, perverso, igual o peor que el más perverso que los perversos, pero la Palabra de Dios nos transformó y aceptamos a Cristo para la salvación eterna de nuestras almas y cuerpos.
El Cristiano, eso es lo que desea, llevar las buenas nuevas de Dios, en tal sentido somos acción permanente, vamos por el mundo predicando el evangelio, al que nos quiera oír, no moralizando a nadie.

Nos dicen que solo Reaccionamos ante las embestidas del gobierno, y es cierto, y nos enorgullece ese calificado, pues deja ver que no andamos imponiendo nada a nadie, y que solo reaccionamos cuando los mimos violan nuestros espacios morales y espirituales.
El Cristiano es un profeta que anuncia en Amor y por Amor la Palabra de Dios, tanto las buenas nuevas como la condenación del ser en el infierno si no obedecen la Palabra de Dios. No podemos abstraernos de ambos mensajes, sería mentir al prójimo, ocultar la Verdad de Dios al pecador…y eso NO podemos hacerlo, por tanto , qué hacemos? Predicar las buenas nuevas en amor, aunque amando más seamos odiados o malinterpretados.

El final de la vida, le dará a cada ser la veracidad de nuestro mensaje. Cada cual asuma su riesgo.
Si el evangelio es verdadero, que lo es, muchos serán condenados, si no lo es, pues el evangélico habrá vivido, como quiera, una mejor y más provechosa y útil vida que el inconverso.
Decir que el evangelio no es verdadero es ver solamente a Jesús crucificado el viernes, aquellos que cometen ese error, fallaran, deben verlo el Domingo, ya resucitado.

El Presidente de la República dice ser Cristiano, al parecer creció en un hogar con la misma Fe, tiene a su lado un hombre de fe, el enlace del gobierno con un sector de las iglesias evangélicas, pues como asesor en esa materia, repasen el consejo de Dios con respecto a la ideología de géneros y su real y efectivo alcance e intenciones, aquí hay mucho en juego, son cosas de vida o muerte, eso no es cosa ligera.

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