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07 de mayo del 2021

Opinión

El desafío

Pablo McKinney. pablomckinney@gmail.com Quién no recuerda la deci­sión del primer gobierno del PLD de llevar compu­tadoras a las escuelas. O el avance que para la agricultura del país representaron los 190 invernaderos instalados en el gobierno de Hipólito Mejía. Cómo olvidar el día en que en el go­bierno de Danilo Medina se tomó la de­cisión […]




Pablo McKinney.
pablomckinney@gmail.com
Quién no recuerda la deci­sión del primer gobierno del PLD de llevar compu­tadoras a las escuelas. O el avance que para la agricultura del país representaron los 190 invernaderos instalados en el gobierno de Hipólito Mejía. Cómo olvidar el día en que en el go­bierno de Danilo Medina se tomó la de­cisión de construir las estancias infantiles que una ley mandada construir hacía ya diez años. O qué decir de la jornada escolar exten­dida, con desayuno, merienda y almuer­zo, con lo que eso significó para la econo­mía de las familias más pobres del país. En apenas cinvo meses, el Ministerio de Educación –con el apoyo casi cotidia­no del presidente Abinader al ministro Fulcar– ha avanzado un siglo en la reduc­ción de la brecha digital, ante la urgencia de virtualización que la pandemia ha im­puesto al mundo. Si algo faltaba, Yayo Sanz Lovatón anuncia en la DGA que a partir de junio el despacho de mercancías no durará en los puertos más de 24 horas, con lo que eso significa para nuestra exportaciones en un momento en el cual hasta la crisis está en crisis, y los ejemplos abundan. Como ven, sin importar presidentes ni colores partidarios, de lo que se trata es de avanzar. Y que se convenzan los políticos y espe­cialmente los actuales funcionarios que, cual Sabina, en su gestión deben pasar de las palabras con promesas a los hechos de la entrega con honradez y eficiencia. Así ganan respeto, los gobiernos y sus funcionarios. Y no pienso ahora en las computadoras de Leonel, los invernaderos de Hipólito o las estancias infantiles con jornada es­colar extendida de Danilo, si no en el de­safío que para el actual gobierno supone aplicar la ley a quien públicamente acaba de amenazarlo con enfrentarlo en las ca­lles con sus fusiles, justo en un país don­de un juez acaba de ordenar prisión pre­ventiva contra un ciudadano porque en un closet de su apartamento, apareció un fusil asignado a un militar que le custo­diaba. Lo del poderoso –por violento– empre­sario del transporte, más que una amena­za es un desafió a un Estado que es impla­cable como un banquero y eficiente como un bombero a la hora de aplicar las leyes al Club de los Pendejos. París bien vale una misa, sí, pero un empresario violento no puede valer la paz ni la estabilidad del país.

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