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11 de abril del 2021

Opinión

El difícil come back

Orlando Gil gil@claro.net.do/@orlandogildice Los partidos en baja saben lo que hay que hacer, al menos así lo dicen a los periódicos, pero ninguno toma la inicia­tiva, como si su suerte fuera obra de terceros. Posiblemente estén esperando que el pleno de la Junta Central Electoral haga el trabajo pendiente de poner a cada cual y […]




Orlando Gil
gil@claro.net.do/@orlandogildice
Los partidos en baja saben lo que hay que hacer, al menos así lo dicen a los periódicos, pero ninguno toma la inicia­tiva, como si su suerte fuera obra de terceros. Posiblemente estén esperando que el pleno de la Junta Central Electoral haga el trabajo pendiente de poner a cada cual y a todos en su lugar. Primer error, sin duda, pues la coloca­ción no importa cuando se tiene concien­cia de la situación y se tiene decidido me­jorarla. Crecer no es problema, pero sí remon­tar cuando la corriente lo llevó muy lejos de la cabeza del río. Los pescados que nadan a contracorriente son apreciados y se ven­den caros. Al ver el panorama se tiene claro que PRD, PRSC, y hasta el PLD, no están ha­  ciendo política, cuando es con política que pueden salir del bache. El PLD tiene a su fa­vor que está inmerso en un congreso, y que todas sus posibles salidas dependerán de lo que se acuerde y apruebe en sus asambleas, presenciales y virtuales. Pero ¿qué del PRD, y del PRSC, cuyos di­rigentes parecen clandestinos, pues no dan la cara, y tampoco se les ve la espalda? Se consumen como los calamares en su propia tinta, y tanto y tanto en sartén ajeno que tinta queda poca, y todavía más difícil la pesca. Hablan de asambleas, de congresos, de convenciones, de analizar la situación polí­tica y superar su estado de postración, pero la pereza los hunde. No solo van de reversa, sino que cayeron en un hoyo, se enchivaron, y ni para alante ni para atrás; y lo peor es que no hay grúa disponible. Aunque igual su desgracia fue de grúa, de confiarse en unos salvamentos que se dieron al revés. Ellos salvaron a los que te­nían posibilidades propias. Más que crisis interna, lo de cada uno es dejadez. Nunca se fueron tan hondo, pero sí supieron reponerse y conseguir o recupe­rar el poder. El PLD, por ejemplo, logró su cometi­do sin líder, con una dirección corporati­va que podría ensayar de nuevo, pues lo del carisma es algo religioso que no se da entre ateos.

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