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17 de mayo del 2021

Economía

El dinero barato

Por FELIX SANTANA GARCIA.    Se sabe que el dinero es todo medio aceptable de pago a cambio de bienes y servicios. A fines de la Edad Media, el dinero aún era un dinero-mercancía: las monedas eran de oro y tenían el valor que este les daba. Grandes revueltas causó en países europeos la introducción de monedas […]




Se sabe que el dinero es todo medio aceptable de pago a cambio de bienes y servicios. A fines de la Edad Media, el dinero aún era un dinero-mercancía: las monedas eran de oro y tenían el valor que este les daba. Grandes revueltas causó en países europeos la introducción de monedas de cobre, pues su valor frente al oro era ínfimo.

A finales del siglo XVIII y principios del XIX los gobiernos se hicieron cargo de sus finanzas y comenzaron a emitir monedas y poco después billetes con un valor superior al del metal o papel en que se imprimían.

Durante mucho tiempo, el dinero siguió contando con respaldo en metales preciosos o en dinero de otro país. En la actualidad el dinero es únicamente fiduciario, esto es, su valor solo está respaldado por la confianza o por la palabra del gobierno.

El último respaldo para el dinero fue el oro. El patrón oro fue abandonado a principios del siglo XX, y la versión modificada de este, que se utilizó después de la Segunda Guerra Mundial, desapareció a principios de la década de 1970, a esto se atribuye el gran aumento de la inflación en todo el mundo. Nos referimos al acuerdo de Bretton Woods y a la red de tipos de  cambio fijos con referencia al oro.

Entre las funciones del dinero se citan: a) es un medio de cambio, de forma universal, lo que ayudó a eliminar el trueque, b) es unidad de valor, cuando no hay mucha inflación, c) es patrón de pago diferido o pagos en el futuro.

Las diferentes formas de dinero conocidas hasta ahora son: dinero-mercancía, dinero-signo, dinero-legal, el dinero bancario y últimamente el dinero virtual.

En esencia, el dinero está formado únicamente por los billetes y las monedas de curso legal. Estos tienen valor porque así lo dice el gobierno, pero ni los billetes ni las monedas tienen valor per se equivalente a lo que dicen.

Sin embargo, además de los billetes y las monedas, existen otros tipos de dinero llamados cuasi-dinero o dinero en sentido amplio. En este concepto se incluyen las inversiones líquidas en el banco (Cuentas de cheques, de ahorros, entre otras).

No son dinero completamente, pues no se puede usar para realizar cualquier transacción, pero pueden convertirse fácil y rápidamente en dinero, de ahí el nombre de activos líquidos.

Existen otros activos no tan líquidos que también se consideran dinero, como los bonos que emite el gobierno.

Existen también activos mucho menos líquidos pero más rentables, llamados activos de largo plazo, que pueden considerarse dinero. Entre ellos hay bonos del gobierno o soberanos y algunos otros instrumentos bancarios y de puestos de bolsa que tienen un período de recuperación muy lento. El mercado de estos activos ya no se llama mercado de dinero, sino mercado de capitales.

El gobierno, para su control y para el manejo de estadísticas, lleva unas series de  datos llamados agregados monetarios. El agregado monetario más común y tal vez más importante, es M1. Este representa la cantidad de dinero que hay en la economía en forma de billetes y monedas y cuentas de cheques, tanto en moneda nacional como extranjera.

El agregado M2 incluye, además, los instrumentos de ahorro líquidos. M3 incluye, además de lo anterior, instrumentos líquidos no bancarios, esto es, papeles de deuda del gobierno y de las empresas.

El último agregado, M4, incluye, además de todo lo anterior, los instrumentos de plazo más largo, entre ellos, los fondos de ahorro para el retiro.

El dinero se presta con intereses a los fines de compensar la pérdida de valor que este experimenta a medida que hay cambios en los precios de los bienes y servicios y en los tipos de cambio con respecto a otras monedas de mayor valor, nivel de producción, entre otros.

El dinero ha llevado a situaciones de bonanza,  recesión y depresión en la economía, pues este mal usado origina muchas pérdidas y bien administrado produce ganancias, prosperidad, crecimiento y desarrollo de las economías de los países.

En momento de crisis los bancos centrales de los países tienden a facilitar dinero con el propósito de reactivar la economia, lo que lleva a disminuir las  tasas de intereses y en extrema crisis los bancos centrales compran bonos a las empresas en recesión con lo que le inyecta fondos frescos para sus operaciones inherentes.

De igual manera cuando hay mucho dinero en circulación producto de la prosperidad de una economía (disminución del desempleo) esto da lugar a calentar la economía y por tanto aumentan los precios que para contrarrestar estos incrementos las instituciones emisoras tienden a aumentar las tasas de interés, aumentan el encaje legal, intervienen el mercado de divisas y emiten certificados, notas y letras financieras a los fines de captar dinero que sacan de circulación.

Durante la crisis financiera e hipotecaria de los Estados Unidos en el año 2008 la Reserva Federal flexibilizó las tasas de  interés y compró muchos bonos a instituciones con problema de liquidez.

De ahí que en un artículo publicado por el medio Libre Mercado, titulado la FED empieza a replegar velas, cansado con la firma del señor Diego de la Cruz, de fecha 16 de marzo del año que discurre, expresa que no es fácil digerir los excesos monetarios de los últimos año.

Desde comienzo del siglo XXI, los principales bancos centrales del mundo han reducido sistemáticamente sus tipos de interés y han expandido significativamente sus balances.

Esto así para evitar una crisis, apelando a la necesidad de resolverla, el dinero barato ha sido la respuesta desde hace casi veinte años.

Si se analizara la base monetaria que circula en la economía estadounidense se advierte que las cifras quincenales rondaban los 600,000 millones de dolares en el año 2000.

Pero  esta se disparó a 800,000 millones de dolares. Esa expansión financió la burbuja inmobiliaria y terminó conduciendo al sector financiero de una dura crisis que contagió al conjunto de la economía norteamericana, cuyo deterioro tumbó también a las economías europeas.

La base monetaria desde el año 2000 ha venido incrementándose. En el año 2008 era de 875,000 millones y subió de forma reiterada en los años que siguieron, hasta triplicar sus niveles en los años 2015-2016.

Solo en el año 2008, la base monetaria se incrementó en 822,000 millones de dólares. En 2009, la subida fue de 348,000 millones, mientras que en el 2010 hubo un leve recorte de 8,000 millones de dólares que sirvió de anticipo para un aumento de 594,000 millones en 2011, 54,000 millones en 2012, 1,028 en 2013 y 213,000 millones en 2014.

No obstante el dinero en circulación en la economía estadounidense se contrajo para el año 2015 por un monto equivalente a 82,000 millones de dólares.

Un año después, 2016, la caída fue de 306,000 millones, pero aumentó a 313,000 millones pero en el año 2018. La FED con Jerome Powell a la cabeza, la descendió  450,000 millones dólares.

La Reserva Federal hoy atesora activos financieros valorados en niveles cercanos al 20% del Producto Interno Bruto (PIB) de los Estados Unidos  y en los libros del Banco Central de Europa esta tendencia no ha dejado de incrementarse.

De manera que aunque la FED ha querido aplicar una política monetaria restrictiva mediante el aumento de tasas de intereses ha tenido que posponer la misma pues aunque la economía ha ido mejorando sustancialmente el presidente Donald Trump se ha opuesto a tales medidas y más aún debido a la guerra comercial entre los EE.UU. y la China  que hasta  ahora no se tiene nada concreto en cuanto a la solución de tal conflicto.

Cualquier medida de aumentar o mantener los niveles de tasas de interés y liquidar los bonos adquiridos por la Reserva Federal a las empresas en quiebra  dependerá de la solución del conflicto comercial entre Estados Unidos y la China,  pues un aumento de las indicadas tasas decretaría un aumento del costo del dinero provocando una caída en las exportaciones norteamericanas cuando hoy EE.UU. busca mejores condiciones comerciales y equilibrar la balanza comercial con la China.

Mientras en el plano local convendría que se ofertaran los bonos que sustituirán  bonos de alto costo de capital o aquellos nuevos a ser emitidos para financiar el presupuesto general del Estado del año 2019 aprovechando el dinero barato que hoy se obtiene dadas las bajas tasas de interés.

felix.felixsantana.santanagar@gmail.com

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