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11 de abril del 2021

Opinión

El dinero Odebrecht

Orlando Gil. BIEN ENTERADO.- En un país en que la mayor acreditación, y en manos de todos, es la de “ bien enterado ”, la pregunta más inquietante es la identidad de los sobornados de Odebrechet. Es un juego perverso, pero entretiene. La verdad es que la gente sabe, supone o tiene preferido. La otra […]




Orlando Gil.
BIEN ENTERADO.- En un país en que la mayor acreditación, y en manos de todos, es la de “ bien enterado ”, la pregunta más inquietante es la identidad de los sobornados de Odebrechet. Es un juego perverso, pero entretiene. La verdad es que la gente sabe, supone o tiene preferido. La otra verdad es que nadie quiere arriesgarse y deja que sean otros que lo digan, y en especial que lo haga el Gobierno. Aunque lo que se quiere es que el estigma corresponda al Gobierno, y por una razón muy poderosa: produce un beneficio político inmediato. Comentaba en las redes que un fiscal del Perú explicó el modus operandi de la constructora, y de acuerdo con sus palabras, Odebrecht no solo le daba a un candidato, a un partido, a una campaña, sino que invertía en el presente y en el futuro posible. Por eso insisto en que conviene hablar de Odebrecht y los sobornos y no meterse en el laberinto de la financiación de campañas. En esa tela podría quedar enredada hasta la propia araña. Los “bien enterados” conocen las colindancias, y saben, además, que los leones afeitados de Odebrecht no iban a dar a fulano y no a zutano… PERO NO MUCHO.- Cuenta la historia que empresarios honestos, o muy sinceros, le confesaban a Joaquín Balaguer que contribuían con su campaña, pero también con la de su oponente, y que el zorro de Navarrete sotorreía y les decía que eso estaba bien. Aunque les advertía que no le dieran mucho. Y si esa era la regla, no era verdad que Odebrechet iba a alterarla. Hizo lo que dictaba la costumbre: mucho a uno, y poco al otro. En esa práctica de los ricos –persona o empresa– con los partidos o los candidatos, hasta los chiquitos “pican”, y se tiene que con todos esos chines se logran montos considerables. Las organizaciones en contabilidad lucen pobres, y con los cuartos que llegan vía Junta Central Electoral ninguna hace riqueza, pero sus dirigentes no disimulan bienestar.
¿De dónde, pues, proviene su fortuna? Dicen que del cuero sale la correa. La fortuna viene de la política, de lo que se guarda, de lo que no se entrega, y que la ley, sea la vigente o la que se apruebe, nunca se enterará. Los que tienen experiencia política, o experiencia de campaña, saben lo principal: Lo del dinero en efectivo, en sobre manila o en saco. Cubre costos, pero no se registra en libros… SECRETO A GUARDAR.- El tema de la financiación de los partidos, de las campañas, de la política, sube de nuevo a la mesa, es objeto de discusión, y posiblemente los proyectos que van de mano en mano se queden cortos en ese renglón. He referido que el bueno de José Francisco Peña Gómez cometía el error de dar cuenta, en reuniones de la Comisión Política, de los aportes económicos de ricos conocidos al PRD de su tiempo. El dato no interesaba ni importaba a los miembros del organismo, pero sí a los agentes encubiertos del DNI que tomaban nota y llevaban el reporte a sus superiores. O al más superior de todos: Joaquín Balaguer, a la sazón gobernante. También recuerdo que entre los puntos de desavenencia en los debates de consenso sobre la Ley de Partidos estaba la identidad de los cotizantes. El PRM quería que se supiera, pero no el PRD, entonces en oposición, ni el PRSC, aliado al Gobierno. Habrá que ver si los proyectos, que están todos regados en el piso, pueden volver al tapete y cuál será la reacción… FALTA DE CONSECUENCIA.- Si las colaboraciones económicas de particulares figuraran en libros y fueran visibles en la contabilidad de los partidos o de las campañas, no habría inquietud, no se originarían intrigas, y menos dificultad en determinar si tales -- empresas o personas– aportaron. Como es secreto, y secreto bien guardado, esas contribuciones son pecaminosas. No delictuosas, puesto que con ellas no se viola código, pero si se esconden, por algo será. Por ejemplo, ahora se discute, y la posibilidad sería una infamia, si la reelección de Danilo Medina fue obra del dinero de Odebrecht. Y hay quienes se pasan y demandan renuncia, o juicio político, y en todo caso se proclama ilegitimidad de la presente administración. Aunque difícil llevar la situación a términos de consecuencia. Si Odebrecht dio y se quedó en el camino, o si Odebrecht dio al que estaba y quería seguir, pero también al potencial sustituto ¿Qué hacer? Mal de muchos, consuelo de tontos. No obstante, algo habrá de hacerse, y la nueva ley no podrá ser ajena a una situación que resulta decisiva.

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