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18 de abril del 2021

Economía

El inversor y el endeudamiento

Por FELIX SANTANA GARCIA.   Uno de los genios del mundo de la inversión durante generaciones el señor Warren Buffett, acostumbra a dirigir cartas a los accionistas de su empresa Berkshire Hathaway acerca de sus experiencias como inversionista en diferentes actividades comerciales y situaciones de crisis financieras a lo largo de su vida. Entre sus reflexiones y […]




Uno de los genios del mundo de la inversión durante generaciones el señor Warren Buffett, acostumbra a dirigir cartas a los accionistas de su empresa Berkshire Hathaway acerca de sus experiencias como inversionista en diferentes actividades comerciales y situaciones de crisis financieras a lo largo de su vida. Entre sus reflexiones y citas el conocido señor Buffett llamado también el oráculo de las finanzas de Omaha se refiere al endeudamiento, el cual puede ser de dos tipos, el público o del Estado y el privado o de  la población. En cuanto al endeudamiento privado del cual las personas, familias y empresas hacen un uso abusivo al extremo de que se endeuda más allá de sus posibilidades. De igual manera sucede en el ámbito de las naciones a nivel público o de los Estados. El endeudamiento privado puede ser para el consumo o para la inversión/ahorro. Endeudamiento para el consumo es algo malo, ya que tan solo drena potencial de inversión y reduce las posibilidades de ganar dinero en el futuro. Tal el caso el endeudamiento o crédito para comprar un vehículo, para disfrutar de unas buenas vacaciones o el uso de  las mismas tarjetas de crédito. Mientras el endeudamiento de ahorro o inversión tiene un componente positivo ya que permite cambiar fracciones de capital a través del tiempo por otros activos que, deberían apreciarse  durante ese mismo periodo de tiempo. Ejemplo de lo anterior es una hipoteca, en la que se cambia dinero, que se devolverá periódicamente, por la adquisición de una vivienda que en principio va a mantener o superar  el valor del dinero invertido en el tiempo. Otros endeudamientos para inversión son por ejemplo las líneas de crédito que permiten ampliar un negocio, comprar otras  empresas o expandirlas con nuevas instalaciones, maquinarias, empleados, entre otros, a los fines de que ese capital en préstamo que se amortizará en el tiempo se transforme en otros activos que mantenga o supere su valor inicial. Entre las recomendaciones del señor Buffet sobre endeudarse se menciona que: si eres inteligente no necesitas crédito, y si no lo eres no deberías utilizarlo. El endeudamiento es la única manera de arruinar a una persona inteligente. Si estás libre de deuda evitas meterte en problemas cuando las cosas no salen como habías planeado, cosa que ocurren en la mayoría de las ocasiones. Comprar una empresa utilizando gran cantidad de endeudamiento o asumiendo una gran deuda existente en esa empresa, da un resultado negativo. El oráculo de las finanzas de Omaha pone como ejemplo que endeudarse para los fines anteriormente señalados es como conducir con un puñal en el volante apuntando a tu corazón. Más vale ser un excelente conductor y ser extremadamente prudente, lo cual evitarás muchos accidentes, pero cuando tengas uno será mortal. Ese es el efecto perverso del endeudamiento, que contrarresta los muchos beneficios que te puede conllevar si todo sale sorprendentemente bien. Es como el alcohol, una copa es satisfactoria y hasta saludable pero 10 copas traen muchos problemas y te pueden arruinar la vida fácilmente. El endeudamiento, además, es adictivo. Cuando las cosas salen bien uno cree ser el más listo de un curso, y sus compañeros, vecinos, amigos y entorno parecen confirmarlo con su admiración y aplausos, cuando eso ocurre, la naturaleza humana impide parar y bajar del tren de las deudas. De igual manera  sucede con el político en la cima que se cree intocable e infalible y su anillo de funcionarios le incita para que se reelija pues se considera imprescindible y más allá del desierto no hay oasis o agua. Lo mismo sucede cuando las acciones ordinarias, bonos corporativos u otros instrumentos de deuda suben en los mercados de capitales los inversionistas compran  y compran sin parar. Los codiciosos inversores solo ven su meritoria capacidad para ganar dinero en bolsa. No importa el precio de las empresas que está comprando, solo los beneficios que consigue día tras día es lo importante. Hasta que alguna cosa se tuerce. En ese momento el puñal del volante atraviesa, rápida e irremediablemente, el corazón del eufórico conductor endeudado. Si se extrapolan estas reflexiones al endeudamiento público dominicano el cual se ha convertido en toda una hemorragia sin posibilidad  de que  un simple  torniquete pueda contener el derrame de más préstamos sin medir las consecuencias en el mediano y largo plazo se podrá decir que la situación es de cuidado delicado, aunque a muchos no les importa. La deuda pública dominicana sigue su agitado curso al extremo de que aunque el señor presidente de la nación haya expresado en sus memorias del 27 de febrero recién pasado que el barco va viento en popa, las cosas no son de persección sino de pura realidad, y es que las finanzas públicas están laceradas y requieren que les curren. El país no tiene más espacio para subir su endeudamiento. Se habla y se habla de lo mismo y se seguirá hablando pues la deuda pública total del país aumento US$3,760 millones. Paso de US$37,215 millones en 2017 a US$40,975 millones en 2018 y de 48.9% a 50.6% del Producto Interno Bruto (PIB) en igual periodo, de los cuales US$21,860 millones corresponde a deuda externa. Realmente el horno no está para tostar galletitas. En tanto la deuda pública interna se incrementó en US$1,024.5 millones al pasar de US$18,090.6 millones en 2017 a US$19,115.1 millones en 2018, equivalente a un aumento porcentual de 5.66%. La deuda del Banco Central de la Republica Dominicana se colocó en US$11,235.2 millones, lo que equivale a un aumento de US$987.5 millones más que lo registrado en el 2017. En cuanto al sector público no financiero (SPNF), la deuda pública se elevó en US$32,162.5 millones hasta enero de 2019. De manera que el país ha caído en una adición de endeudamiento tal como sucede con inversionista que se endeuda sin límite ninguno. El país fácilmente se puede clavar el puñal de los préstamos y las consecuencias serán muy calamitosas. Basta de endeudarse tanto. Inicien el proceso de bajar los déficits causantes de tales préstamos.

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