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22 de abril del 2021

Opinión

El maratón de las vacunas

Por BERNARDO VEGA. El maratón es una carrera que gana el que llega primero, pero con obstáculos que hay que superar. Todas las vacunas contra la covid 19 participan en un maratón, pero con la lamentable diferencia de que esta contienda está diseñada para que los que habitan en los países ricos se vacunen antes de […]




El maratón es una carrera que gana el que llega primero, pero con obstáculos que hay que superar. Todas las vacunas contra la covid 19 participan en un maratón, pero con la lamentable diferencia de que esta contienda está diseñada para que los que habitan en los países ricos se vacunen antes de que lo logren los pobres, por lo que más pobres morirán por falta de vacunarse que ricos. La pandemia ensanchará la distancia entre los países emergentes y los industrializados. Las naciones ricas, como medida precautoria, han ordenado más vacunas de las que necesitan sus habitantes mientras que estas llegarán tarde a los países pobres. Es lo que se ha llamado “nacionalismo inmunitario”. Para tratar de evitar eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ideó un plan, el Covax, para que los laboratorios de Oxford y Astra Zeneca, produzcan vacunas al costo o cerca del costo, para suplir unos 150 países ubicados en África, Asia, América Latina y el Caribe, produciéndose la vacuna en México, India y Europa. Los subsidios provienen de millonarios como Carlos Slim y Bill Gates. El gobierno de Danilo Medina se incorporó a este programa y el de Luis Abinader lo secundó al hacer el pago para el avance, unos US$8 millones, obtenido en forma de donativos de nuestro sector privado. El segundo pago, coincidiendo con la certificación de la vacuna por parte del gobierno inglés, y que ya hay que hacer, es por el doble de ese monto. El gobierno de Abinader también ha pedido vacunas a la Pfizer por US$96 millones. Esa vacuna cuesta a los dominicanos US$20 comparada con la de la Oxford-Astra Zeneca que solo nos costará US$4.00 y esta última requiere menos refrigeración que la primera. El compromiso de Oxford-Astra Zeneca es hacernos llegar las vacunas a partir de marzo. Oxford-Astra Zeneca está llegando a Brasil desde la India. Los cariocas también importan vacunas chinas. En Miami hay escenas de ancianos haciendo fila y durmiendo de noche en los parques para poder vacunarse con las norteamericanas Pfizer y Moderna, pues en los momentos actuales escasean las vacunas aun en países ricos europeos. En Brasil empresas privadas han propuesto comprar ellas mismas las vacunas y sin costo para el gobierno, pero algunos laboratorios dicen que solo pueden vender a gobiernos. A la fecha, el país que ha podido vacunar una proporción mayor de su población adulta es Israel con un 42% y allí ya se evidencia una reducción en la cantidad de nuevos enfermos mayores de 65 años. En Estados Unidos se dice que pronto se anunciarán los resultados de la Johnson & Johnson que requerirá tan solo una dosis en vez de dos, además de poca refrigeración. La Merck desistió de sus planes. Los rusos (Sputnik), chinos (Sinovac y Cronovas), los hindúes (Novavax) ya están vendiendo su versión a países como Argentina, Brasil y México. Los cubanos todavía no tienen listas sus vacunas. En total se está vacunando en 52 países, pero tan solo en cinco se ha llegado a más del 5% de la población adulta. La prestigiosa revista The Economist ha explicado que existe una carrera entre infectarse o inyectarse y la infección la está ganando. Eso significa más muertes. El presidente Biden ahora promete que el “efecto rebaño”, que requiere que un 80% de la población esté vacunada para terminar con la pandemia, se logrará a finales de este verano. Pero existe oposición a vacunarse. Un 56% de los franceses, un 54% de los rusos y un 67% de los americanos han indicado que no lo harán. Algunos países han propuesto un “pasaporte de vacunas” que se entregaría a los vacunados, estableciéndose limitaciones de movimiento a los que no lo posean. Se sabe que estas vacunas protegen al inoculado contra la covid, pero todavía no se sabe si esa persona contaminaría a terceros, como tampoco cuánto durará su inmunidad. La escasez de jeringuillas, el reclamo para que los laboratorios abandonen sus derechos de propiedad intelectual son otros temas relacionados. El pesimismo es tal que se estima que solo un 20% de la población mundial estaría vacunado para fines de este año, incluyendo la segunda dosis. En el próximo artículo citaremos los problemas que tendremos para vacunar, una vez tengamos la bendita vacuna

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