República Digital - Indotel Anuncio

15 de mayo del 2021

Opinión

El país bipolar del cinismo y la doblez

Pablo McKinney. Somos un país bipolar, de doble moral y doblez reiterada, donde las palabras van por un lado y los hechos van por otro. Cada vez que hay un cambio de partido gobernante ocurre igual. En 1978, en 1986, en 1996 o en 2000 y ahora en 2020, siempre es lo mismo. Hagan memoria, […]




Pablo McKinney.

Somos un país bipolar, de doble moral y doblez reiterada, donde las palabras van por un lado y los hechos van por otro.

Cada vez que hay un cambio de partido gobernante ocurre igual. En 1978, en 1986, en 1996 o en 2000 y ahora en 2020, siempre es lo mismo. Hagan memoria, pasen revista y confirmarán que, para la inmensa mayoría de los ciudadanos y los sectores, el Estado es un botín que el triunfo electoral da derecho a repartirse. (Revisar los gabinetes de gobierno de 1930 para acá es didáctico. Una gozada, como fumarse un Premier por aquello “de sabor a pueblo en Premier”).

Solo ahora sabemos, que ni la mayoría de los que votaron al PLD aspiraban a “servir” a su gobierno para servir a su partido y desde allí al pueblo, ni quienes lo hicieron al PRM les motivaba un gran cambio político en las formas, fondo y manera de la democracia dominicana. La realidad no me deja mentir. Y ahí están las masas del PRM como antes las del PLD, exigiendo la parte del botín que les corresponde, un empleo, botella o nominilla, como también harán los grandes inversionistas, esos que asistieron a más de una cena de costo millonario por cubierto.

El Estado como un botín y todo lo demás es cinismo y falsía, pose, demagogia, bipolaridad y doblez.

En este contexto, digamos que lo ocurrido hace unas semanas en la Súper Intendencia de Seguros, con el aumento de la nómina para ayudar a los compañeros, o más recientemente el papelazo de la gobernadora de Montecristi, no son otra cosa que la aplicación práctica de una expresión de la cultura política dominicana. Tanto así que, para muchos, el error de la funcionaria, Josefa Castillo, no ha sido hacerlo sino proclamarlo… Insana virtud la de meter la pata.

El Estado dominicano es la fuente y es el ascensor.

Es por todo lo anterior, que jode bastante observar a descendientes de reconocidos señores -que tuvieron un comportamiento “éticamente indelicado” en gobiernos pasados, y que recibieron formación académica y crearon empresas con sus fortunas heredadas- criticar con indignación y gadejo el perverso sistema clientelar y rentista del que ellos, sus padres y/o abuelos, han sido beneficiarios.

País bipolar, de doble moral y doblez reiterada, donde las palabras van por un lado y las prácticas van por otro.

Noticias destacadas