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12 de mayo del 2021

Mundiales

El Papa recibió a otro grupo de chilenos víctimas de abusos sexuales

El Papa argentino dio en la tarde de este sábado una misa en la Casa de Santa Marta del Vaticano al grupo de cinco sacerdotes y dos laicos venidos de Chile, que fueron abusados sexualmente por el depredador sexual padre Fernando Karadima. La acción carismática y nefasta de este prelado, condenado en 2010 por el Vaticano […]




El Papa argentino dio en la tarde de este sábado una misa en la Casa de Santa Marta del Vaticano al grupo de cinco sacerdotes y dos laicos venidos de Chile, que fueron abusados sexualmente por el depredador sexual padre Fernando Karadima. La acción carismática y nefasta de este prelado, condenado en 2010 por el Vaticano a una pena de “vida de penitencia y silencio”, pero no reducido al estado laical, ha causado un terremoto interno en la Iglesia chilena, que sufrió en las últimas dos décadas un serio desprestigio y la pérdida de millones de fieles.

A la misa asistieron también dos sacerdotes que desde hace veinte años se dedican a ayudar a las víctimas “de abusos sexuales, de conciencia y de poder”, dijo el padre Francisco Astaburuaga, que dirige espiritualmente al grupo de víctimas. “Al Papa vinimos a escucharlo y las víctimas le contarán su drama”, agregó.

Tras la misa el Papa mantuvo una reunión en grupo con los cinco sacerdotes y los dos laicos involucrados en el escenario infernal de Sodoma y Gomorra que existió desde comienzos de los años ’80 hasta 2006 en la parroquia del Bosque. Allí Karadima dirigía espiritualmente a 57 sacerdotes, cuatro de los cuales fueron elegidos obispos y consumaba sus abusos sexuales con los jóvenes que allí recibían asistencia espiritual.

Considerado “un santo” en la clase alta chilena, sobre todo durante la dictadura del general Pinochet, el padre Karadima fue denunciado por las víctimas, pero resultó notable la cobertura que le dieron las altas jerarquías de una iglesia conservadora y replegada sobre sí misma que ahora es abiertamente contestada.

El Papa, que al principio cometió errores de apreciación gracias a una errada información que le dieron dos cardenales y el nuncio apostólico Ivo Scapolo, tras la reunión de grupo en Santa Marta donde se alojan los sacerdotes y laicos abusados, tiene previsto encuentros individuales con cada uno de las siete víctimas.

Francisco decidió enviar nuevamente a Chile al arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y al reverendo del sector disciplinario de la congregación para la Doctrina de la Fe, Jordi Bertomeu, esta vez para realizar “una acción pastoral” en la diócesis de Osorno, ciudad a 900 kilómetros al sur de Santiago. El obispo de Osorno es monseñor Juan Barros, uno de los principales colaboradores de Karadima, que juró su inocencia varias veces al Papa, que le creyó. Las víctimas afirmaban que Barros y otros clérigos que estaban junto a Karadima, veían todo lo que pasaba. El obispo afirmó que jamás observó ni le contaron que “el santo” de la parroquia del Bosque cometiera “actos impropios”. Barros es el principal candidato a ser excluido de sus funciones por el pontífice.

Scicluna y Bertomeu habían viajado a Chile por orden del Papa después que Jorge Bergoglio regresó de la peor gira de su pontificado en el país trasandino en enero pasado. Los dos prelados entrevistaron a 66 personas y dieron un informe a Francisco de 2.300 págrinas que abrió la Caja de Pandora de muchos casos de abusos sexuales por parte de miembros del clero en Chile, todos cubiertos por las jerarquías.

Entre los cinco presbíteros abusados se encuentran Eugenio de la Fuente, Alejandro Vial y Jaime Barros, que en Chile dieron una conferencia de prensa anunciando su viaje al Vaticano acogidos por el Papa en Santa Marta. Los otros dos sacerdotes y los dos laicos hasta ahora pidieron mantener el anonimato.

En mayo Francisco recibió a las tres víctimas que con más denuedo denunciaron al padre Kadima, que hoy vive retirado en un convento de monjas en la capital trasandina: Juan Carlos Cruz, James Hamilton y José Andrés Murillo. Las fundamentales denuncias de los tres ayudaron a la condena de Karadima por parte de la Santa Sede. También la justicia chilena consideraba culpable al cura pederasta, que zafó de ir a la cárcel porque las coberturas de las jerarquías eclesiásticas chilenas hicieron prescribir los delitos.

El Papa convocó a Roma en mayo a todos los obispos chilenos para explicarles la gravedad de la situación y la necesidad de una purificación y renovación de las estructuras de la Iglesia. Veintinueve obispos, prácticamente toda la conferencia episcopal, le presentaron la renuncia en bloque.

Francisco envió una carta a la Iglesia chilena el este jueves, urgiéndola a “generar espacios donde la cultura del abuso y el encubrimiento no sea el esquema dominante”.

“La cultura del abuso y el encubrimiento es incompatible con la lógica del Evangelio, y que la salvación ofrecida por Cristo es siempre una oferta”.

El mensaje de Bergoglio agrega que “la renovación de la jerarquía eclesial por sí misma no genera la transformación a la que el Espíritu Santo nos impulsa. Se nos exige promover una transformación eclesial que nos involucre a todos”.

El Papa argentino anunció, tras la renuncia colectiva de los obispos chilenos, que había nombrado una comisión especial para que estudiara la situación, que comprende la aceptación de la renuncia de al menos una docena de obispos, pero en el contexto de un plan de renovación de la Iglesia para recuperar aunque sea en parte el terreno perdido..

La de Chile es la iglesia más desprestigiada de la América Latina. Según un sondeo, del 72% de chilenos que se reconocían católicos, el porcentaje ha bajado al 44%. Solo el 35% de los fieles trasandinos dijo que confiaba en la Iglesia y los eclesiásticos.

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