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12 de abril del 2021

Opinión

El PRM, la Marcha Verde y la estrategia del Gobierno

Orlando Gil. EN SUSURRO.- El país que se interesa por el PRM y que espera el resultado de su convención no sospecha lo que ya se habla en susurro: la posposición de la consulta. La dificultad no sería tanto de logística como de padrón. Se supone que debía entregarse copia a los candidatos para fines de […]




Orlando Gil.
EN SUSURRO.- El país que se interesa por el PRM y que espera el resultado de su convención no sospecha lo que ya se habla en susurro: la posposición de la consulta. La dificultad no sería tanto de logística como de padrón. Se supone que debía entregarse copia a los candidatos para fines de campaña o utilidad en las votaciones. Todavía no se hace, y tampoco se dan razones. No se hace la justa bulla, pues con el involucramiento de los dos líderes y potenciales aspirantes a la Presidencia de la República, la democracia interna tiene frenos y control. Hipólito Mejía y Luis Abinader no quieren que se les vaya de la mano, pues si las cosas salen como están previstas en el guión, ellos saldrían bien librados. El invento de José Paliza y Carolina funcionaría, y posiblemente también las vicepresidencias. Que haya uno que otro rebusito en el interior y en puestos menores, no preocupa, pues tampoco se anda tras lo ideal o lo perfecto. Siempre aparece un fulano que burla a zutano, y no es fácil cambiar el temperamento del mañoso o del menso. La falla personal no se tomaría en cuenta a la hora de evaluar, o nunca sería nada grave. Ahora, lo del padrón, sería falta institucional. Y entonces sí… ABRIENDO COMPÁS.- El país que está atento a lo que suceda en la Casa Presidencial del PLD, y que aguarda un desenlace en la reunión del comité Político, debiera pensar en el discurso de rendición de cuenta del presidente Danilo Medina en la reunión conjunta de las cámaras el próximo día 27. Sería la segunda de su nuevo mandato, mitad del período, y por tanto, un escenario propicio a todas las conjeturas. Sea lo que fuere que se decidiese en el organismo del partido, nunca sería tan crucial como lo que se diga, anuncie y disponga en el Ejecutivo. Se sabe que la República estará como nunca, pues con la elección se entregan unos lapicitos de colores que pintan de maravillas. El recuento de obras será selectivo, pues mencionarlas una a una llevaría días y la ceremonia será cosa de horas. Lo que debe intrigar desde ahora, faltando 21 días, es lo intangible, lo que se dará en clave. Lo que permitirá entrever de los dos años que restan y si se tienen propósitos de más largo alcance. El redactor tendrá que rendirse a la poesía, pues las cuentas de la política no siempre deben resumirse en prosa. La consigna de manos a la obra quedó atrás y obviamente la obra deberá estar en las manos. Se abre el compás… EXCUSA ADMIRABLE.- El movimiento Verde arregló bien su cuenta. Acepta que la convocatoria del domingo 28 de enero no llenó las expectativas (un cliché a la vieja usanza), que la concentración no respondió al esfuerzo de organización y que no fue la gente que durante el año pasado asistió a sus movilizaciones. Claro, no admite falta de fervor ni adhesión a sus consignas. El dominicano sigue contrario a la corrupción y a la impunidad. La culpa de la disminuida concurrencia la tiene el gobierno, sin que se conozca acción oficial contra la celebración y sí se recuerde que los responsables de la actividad conversaron con el director de la Policía Nacional, y que todo se llevó a cabo según acuerdo. La queja –entonces-- es que solo se dejó una vía de acceso, que posibles entradas fueron bloqueadas y que no se pensó en parqueo. Un espacio en que los asistentes pudieran dejar sus carros. La clase media valora mucho su vehículo y no puede abandonarlo en cualquier callecita o distante del lugar en que se realizaba el mitin. O San Carlos quedó muy lejos o no fue confiable como garaje colectivo. Una muy buena salida, una excusa admirable, y que de seguro se tendrá en cuenta si se insiste en concentración y no en marcha… NO LEVANTA CABEZA.- El Movimiento Verde se niega a hacer el crossover a la política, aun cuando se le vea desde todos los ángulos como expresión política de sectores que van más allá de la simple oposición al gobierno. Lo suyo no es solo la presente administración, que entra en el paquete, sino el sistema, el establecimiento. El hecho de que no se convierta en partido, ni tenga las elecciones del 2020 como objetivo inmediato, permite al gobierno seguir jugando sus cartas: observarlo y no interferirlo. La reunión con el director de la Policía Nacional fue un acto de decencia política, y con crear un cordón de seguridad para que pudieran manifestarse libremente, sale ganando el civismo y la autoridad. Por ese lado no hay problema. Aunque deben verse otros aspectos. Si el Movimiento pierde adeptos, si sus convocatorias no tienen el atractivo de antes, la calle dejará de ser un escenario de masas. Si el auge popular del año pasado no se repite, o entra en picada, como pudo verse el domingo 28 de enero, y a Odebrecht le dan cuatro meses más de descanso, el gobierno podrá seguir roncando, pues no habrá ruido que lo despierte. La oposición política quiere levantar cabeza, pero a cada parte le resulta más pesada. Dicen que el llamado Bloque Opositor lleva reuniéndose por noventa ocasiones, y todavía no pone un huevo de codorniz…

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