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17 de mayo del 2021

Economía

El rebote de nuestra economía

Por Arturo Martínez Moya Rápida recuperación economía RD es un crédito de la política fiscal y monetaria Para explicar cómo las economías se recuperan de la recesión, “rebote” es la palabra de mayor uso en los informes recientes de organismos internacionales. El primero que la utilizó fue Roy Harrod (1939 y 1948) en su “natural rate […]




Por Arturo Martínez Moya

Rápida recuperación economía RD es un crédito de la política fiscal y monetaria

Para explicar cómo las economías se recuperan de la recesión, “rebote” es la palabra de mayor uso en los informes recientes de organismos internacionales.

El primero que la utilizó fue Roy Harrod (1939 y 1948) en su “natural rate model” o “modelo de crecimiento natural a largo plazo”, luego Milton Friedman (1964) y (1993) en “plucking model” o “modelo de rebote”, se apoyaron en planteamientos de Keynes en la Teoría General (1936).

El FMI, en su primer informe cuatrimestral sobre las perspectivas de la economía mundial publicado la semana pasada, afirma que la Región Latinoamericana tardará en regresar al punto donde estaba antes de la pandemia, que el PIB rebotará 4.6% en 2021, implica recuperará alrededor de 66% de lo que perdió en 2020, y completará a final del 2022.

Le va mejor a la economía dominicana con un rebote de 5.5%, superior a la media de la Región, supone recuperar 82% de lo que perdimos (-6.7%) en 2020. Igual apuesta tiene el Banco Mundial, estima este año nuestro PIB rebotará 5.4%.

En suma, para ambos organismos internacionales tardamos alrededor de diez y ocho meses para recuperar los seis puntos siete décimas de actividades que se evaporaron en 2020, igualamos el volumen de PIB que teníamos en 2019 en el segundo trimestre del 2022, es decir, seis meses antes de que lo logre la Región.

La rápida recuperación de nuestra economía es un crédito de la política fiscal y monetaria, no obstante enfrentar dos fuerzas contrarias: aumentos del petróleo y de los alimentos importados, y discriminación en el reparto mundial de las vacunas. Si los meses de confinamiento y restricciones no produjeron mayor retroceso del consumo de las familias, inversión de las empresas y del PIB, fue por el gasto fiscal que se disparó para evitar que los ingresos de las familias cayeran en la misma proporción de las actividades.

Y por las oportunas medidas monetarias ultra expansivas del Banco Central, con tipos de interés bajos, inflación controlada y aumento de las operaciones de préstamos de los bancos comerciales. Ambas políticas fueron responsables de que, un mes después del histórico descalabro de -29.8% en abril, la economía comenzara a rebotar hasta consolidarse con pronósticos como los del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, bancos internacionales y firmas calificadoras de riesgo.

Finalizo puntualizando, por un lado, que recuperar una proporción del PIB que perdimos no implica necesariamente lograr la misma proporción de empleos.

De hecho, por el trabajo a distancia se perdieron empleos para siempre. Tenemos pendiente recuperar 178,959 puestos de trabajo para que el total sume 2,115,235, el volumen de trabajadores registrados en el Sistema Dominicano de Seguridad Social en enero de 2020.

Y, por otro lado, recuperados los empleos que perdimos, la economía debe alcanzar y sostener un crecimiento alrededor de su potencial, para que genere nuevas plazas de trabajo productivas, a un ritmo que supere el de la población económicamente activa, para reducir la tasa de desempleo.

Está claro, el Gobierno está cumpliendo con sus dos tareas urgentes, salvar vidas y la economía, a pesar de que su principal socio comercial y estratégico, Estados Unidos, en lugar de aumentar ha reducido la cooperación en la Región, el mejor ejemplo es su actitud con las vacunas, no las comparte.

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