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18 de abril del 2021

Política

El técnico, el coronel, los cacerolazos y la democracia

Aunque hay temas que salen de agenda con prisa, sustituidos por otros, a veces es bueno quedarse atrás, dándole un poco más de cabeza. Esto me ha pasado con el trato dado por las autoridades del Ministerio Público y de la Policía Nacional al técnico de una empresa de telecomunicaciones, Manuel Regalado, y al coronel […]




Aunque hay temas que salen de agenda con prisa, sustituidos por otros, a veces es bueno quedarse atrás, dándole un poco más de cabeza. Esto me ha pasado con el trato dado por las autoridades del Ministerio Público y de la Policía Nacional al técnico de una empresa de telecomunicaciones, Manuel Regalado, y al coronel Ramón Antonio Guzmán Peralta, a quienes vincularon al sabotaje, boicot o fraude a las elecciones municipales del pasado 16 de febrero. Noticias SIN difundió una conversación entre ellos, vía WhatsApp, que he leído reiteradamente, incluyendo la versión completa difundida por la Policía y aún así no entiendo por qué fueron encarcelados y llevados a los tribunales como culpables y no como testigos o informantes. Y es que lo que interpreto de la lectura del chat son dos personas tratando de advertir acerca de un crimen, de un delito electoral. Sin embargo, en rueda de prensa del miércoles, la Policía informó que: “tanto el coronel Guzmán Peralta como el técnico Manuel Regalado, no son informantes, sino colaboradores de los principales autores del fallo al sistema de votos automatizado”. Pero, y atención aquí, no develó quiénes son esos autores principales ni mucho menos dieron la mínima pista de ellos. También dijo que el coronel daba órdenes al técnico de qué hacer y qué no hacer (imagino en relación a los equipos), a través un chat al que la Policía tuvo acceso, pero en el chat que se entregó a la prensa esa noche, no se lee nada de eso. Entonces, aunque sé (y espero) que en lo adelante estos detalles se aclaren en la investigación que haría la OEA, no dejan de preocuparme estos hechos incoherentes y contradictorios que muestran un comportamiento parcial y con tintes políticos de dos instituciones claves para la República Dominicana como son el Ministerio Público y la Policía Nacional, que es verdad que gracias a las protestas en la Plaza de la Bandera, ya no investigarán este caso, pero que siguen al frente de miles de otras investigaciones que comprometen la moral, los derechos y la libertad de millones de dominicanos y dominicanas. ¿Cómo confiar en ellas, en lo que hacen y en lo que dicen? Lo único bueno es que en esta última semana ha salido a relucir lo mejor de la República Dominicana: una juventud que lleva días manifestándose frente a la JCE, esa diáspora, dominicanos en el exterior, que desde distintos puntos del mundo también están protestando y esos cacerolazos que no son más que el sonido del hartazgo y la posibilidad de que, a partir de ahora, las cosas, las instituciones, sean totalmente diferentes, y verdaderamente democráticas. Por: Millizen Uribe.

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