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10 de abril del 2021

Política

Empeora la salud de Navalny: detectan hernias discales y una afección respiratoria

 Alexander Zemlianichenko / AP En esta fotografía de archivo del sábado 20 de febrero de 2021, el líder de la oposición rusa Alexéi Navalny se encuentra en una prisión en el Tribunal de Distrito de Babuskinsky en Moscú, Rusia. El líder opositor tendría dos hernias discales, además de fiebre y tos que podrían estar asociadas con […]




 Alexander Zemlianichenko / AP En esta fotografía de archivo del sábado 20 de febrero de 2021, el líder de la oposición rusa Alexéi Navalny se encuentra en una prisión en el Tribunal de Distrito de Babuskinsky en Moscú, Rusia.

El líder opositor tendría dos hernias discales, además de fiebre y tos que podrían estar asociadas con tuberculosis. Además, Alexéi Navalny cumple una semana en huelga de hambre por, según él y sus partidarios, no recibir la atención clínica debida en la cárcel de IK-2, donde paga una condena de dos años y medio.

Después de más de una semana de pedir que los médicos lo revisaran, este 7 de abril se conoció que el líder opositor ruso Alexéi Navalny tiene dos hernias discales. Así lo señaló uno de sus abogados, Vadim Kobzev, quien le aseguró a la agencia de noticias ‘Interfax’ que la enfermedad de Navalny está tan avanzada que su cliente comenzó a perder sensibilidad en sus manos.

“Alexéi camina solo. Siente dolor al caminar. Es muy preocupante que la enfermedad esté progresando claramente en términos de pérdida de sensibilidad en piernas, palmas y muñecas”, publicó Kobzev en su cuenta de Twitter. 

El abogado agregó que Navalny está perdiendo peso rápidamente, hasta dos kilos por día, a causa de la huelga de hambre que comenzó el 31 de marzo para protestar por la nula atención médica en la cárcel donde está recluido. Navalny sostiene que desde que lo transfirieron al penal IK-2, en la región de Vladimir y conocido por sus duros castigos a los presos, comenzó a sentir severos dolores en la espalda y en las piernas. 

A pesar de los padecimientos, los abogados del líder opositor alegan que el servicio penitenciario no le ha prestado la atención clínica necesaria e incluso el mismo Navalny denunció que los guardias de seguridad lo despertaban en las noches, cada hora.

Las autoridades carcelarias han negado insistentemente los señalamientos. La posición oficial es que el opositor ruso cuenta con “toda la asistencia médica necesaria acorde a las indicaciones médicas actuales”, como lo indicó hace menos de una semana el Servicio Federal Penitenciario de la provincia de Vladímir. 

Pero esta versión riñe con los partes médicos de los expertos que han contratado los defensores de Navalny. Una de sus abogadas, Olga Mikhailova, dijo que un neurólogo consultado por la organización del opositor indicó que el tratamiento prescrito en la prisión fue ineficaz.

Además de los dolores corporales, Navalny advirtió el lunes a través de una publicación en Instagram que tenía una tos fuerte y una fiebre de más de 38,1ºC. Según él, tres de las 15 personas con las que está retenido fueron diagnosticadas con tuberculosis, una enfermedad altamente contagiosa y que afecta principalmente a los pulmones. 

Ese mismo día, el servicio penitenciario estatal confirmó que un equipo clínico visitó a Navalny por estos síntomas y que le habían encontrado “signos de una enfermedad respiratoria, incluida fiebre alta”. 

Dos días después, la temperatura corporal de Navalny ha bajado, aunque todavía está tosiendo, según afirmó su abogada Mikhailova. Ella precisó que a su cliente le hicieron una prueba de Covid-19 que resultó negativa. Sin embargo, la defensora asegura que el estado de salud del opositor es cada día más débil por la huelga de hambre. 

EE. UU.: “El Gobierno ruso es responsable de su salud”

Aunque los abogados del opositor ruso revelaron detalles de su enfermedad, todavía sus médicos de confianza no han podido verlo. Esa es precisamente una de las quejas de los defensores.

Incluso, el martes sus aliados organizaron una protesta en la localidad de Pokrov, donde queda la cárcel IK-2, para exigir que un especialista de confianza revisara a Navalny. Las autoridades no solo negaron la petición, sino que fortalecieron la seguridad alrededor del penal y detuvieron por lo menos a nueve personas, incluida la médica Anastasiya Vasilyeva, aliada de Navalny y quien lidera el sindicato Alliance of Doctors (Alianza de Doctores, en español). Vasilyeva aseguró que tenía una cita con un alto funcionario de la prisión y quería ver a Navalny para comprobar su salud, pero que no se lo permitieron. 

Los llamados para que la prisión atienda debidamente los dolores de Navalny han ido más allá de Rusia. Washington se pronunció diciendo que le preocupaba el hecho de que la salud del opositor estuviera empeorando. “Instamos a las autoridades rusas a tomar todas las medidas necesarias para garantizar su seguridad. Mientras esté en prisión, el Gobierno ruso es responsable de su salud y bienestar”, señaló este miércoles Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca.

La organización Amnistía Internacional fue más dura y denunció que las autoridades rusas “claramente” están violando los derechos de Navalny. “Ya han intentado matarlo, ahora lo están deteniendo, y le imponen condiciones de prisión que equivalen a tortura”, dijo a Reuters Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional. “Rusia, las autoridades rusas, pueden estar poniéndolo en una situación de muerte lenta y tratando de ocultar lo que le está sucediendo”, agregó la activista. 

Navalny es el opositor más reconocido en Rusia y uno de los más críticos contra la Administración de Vladimir Putin. En agosto de 2020, fue remitido con urgencia a Alemania, luego de que se desmayara en un vuelo desde la ciudad rusa de Tomsk hacia Moscú en plena campaña electoral. 

Los laboratorios de Alemania y de otros países europeos afirmaron que Navalny fue envenenado con el agente nervioso Novichok, que se usó principalmente en la era soviética. Rusia negó las acusaciones. Después de cinco meses de estar hospitalizado en Berlín, regresó a Moscú y al bajarse del avión, lo detuvieron. 

Posteriormente lo condenaron a dos años y medio de prisión por violar los términos de su libertad condicional debido a una condena por malversación de fondos en 2014. Desde entonces ha estado detenido.

Con AP y Reuters

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