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13 de mayo del 2021

Mundiales

En medio de un caos, Lula da Silva pudo dejar el sindicato metalúrgico (fotos-vídeos)

Después de un intento fallido, Luiz Inácio Lula da Silva abandonó este sábado el sindicato metalúrgico de Sao Bernardo do Campo, en San Pablo, y ya se dirige al aeropuerto para volar a Curitiba, donde se entregará a la Justicia para comenzar a cumplir una condena de doce años y un mes de cárcel por […]




Después de un intento fallido, Luiz Inácio Lula da Silva abandonó este sábado el sindicato metalúrgico de Sao Bernardo do Campo, en San Pablo, y ya se dirige al aeropuerto para volar a Curitiba, donde se entregará a la Justicia para comenzar a cumplir una condena de doce años y un mes de cárcel por corrupción.

El exmandatario de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva ha decidido entregarse a la Policía Federal tras permanecer a lo largo de los últimos días en la sede del Sindicato de los Metalúrgicos en São Bernardo do Campo, en la provincia de São Paulo.

En un primer intento Lula no logró abandonar las inmediaciones del sindicato. Sus seguidores no querían que se entregara a las autoridades e impidieron el paso de su vehículo. Finalmente, el expresidente de Brasil salió del sindicato sin auto, rodeado de una multitud de seguidores, que lo llevaron en andas antes de que se entregara.

Leonardo Benassatto / Reuters

Ahora Lula da Silva será trasladado a una sala reservada de la superintendencia de la Policía Federal en la ciudad de Curitiba (estado de Paraná), donde permanecerá detenido separado de los demás presos.

Actualmente se dirige en un helicóptero policial al aeropuerto de Congonhas, que suele ser utilizado por el presidente y las autoridades del país cuando llegan a São Paulo o abandonan la ciudad.

Este jueves el juez Sergio Moro ordenó el arresto del expresidente brasileño luego de que un día antes el Supremo Tribunal Federal (STF) del país rechazara el pedido de ‘habeas corpus’ presentado con carácter preventivo por sus abogados, en el caso de presunta corrupción que se le sigue por la adquisición de un departamento triplex.

Leonardo Benassatto / Reuters

¿De qué acusan a Lula?

El mandatario fue condenado a 12 años y un mes de prisión por delitos de corrupción. Lo acusaron de aceptar un lujoso departamento triplex frente a la playa, en el Condominio Solaris, en Guarujá (municipio del estado de São Paulo), a cambio de beneficiar a la constructora OAS en sus contratos con la estatal petrolera Petrobrás.

Sin embargo, durante el juicio no se logró demostrar que Lula sea el propietario del inmueble, y tampoco se identificó cuál sería el acto o la omisión que habría dado origen al recibimiento del inmueble. Por ese hecho, Lula fue acusado bajo el cargo de corrupción pasiva, delito que supone que un funcionario público realiza o deja de cumplir un acto de su competencia a cambio de algún beneficio.

Leonardo Benassatto / Reuters

 

Poco antes de las 19 y tras permanecer dos días atrincherado en la sede, el ex presidente de Brasil logró dejar el edificio en medio de escenas de tensión y forcejeos por el bloqueo de los militantes del Partido de los Trabajadores (PT), que rechazan su arresto.

El ex mandatario salió a pie y abordó un vehículo de la Policía Federal que esperaba en las inmediaciones. El convoy de la fuerza de seguridad que conduce a Lula está compuesto por vehículos oscuros sin insignias de la institución, tal como había solicitado su defensa.

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Más temprano, Lula había intentado dejar el sindicato, pero sus seguidores que rodearon el edificio impidieron que lo haga. El líder del PT subió junto a uno de sus abogados a un auto gris que pertenecería a la Policía, luego de una maniobra de distracción con coches negros por otro de los portones de salida.

Sin embargo, el operativo no dio resultado y los manifestantes bloquearon ambos accesos. Luego de unos minutos de tensión, Lula se bajó del vehículo y volvió a ingresar al edificio.

Al mediodía, el ex mandatario había participado frente al sindicato de una misa en memoria de su fallecida esposa. Lo que arrancó como un homenaje se convirtió en un acto político en el cual Lula dio un encendido discurso en el cual se defendió de las acusaciones. Además, confirmó que iba a «atender el mandato de prisión».

El ex Presidente de Brasil, de 72 años, tenía orden de detención desde el jueves para empezar a cumplir una pena de 12 años y un mes de cárcel por corrupción pasiva y lavado de dinero. Luego de acordar las condiciones de entrega, la Policía armó este sábado un operativo «camuflado» para intentar que abandone el sindicato sin incidentes, debido a que una multitud rodea el edificio.

Al lugar donde el ex Presidente pasó la noche del viernes ingresaron agentes de civil y un autos de las fuerzas de seguridad que parecían particulares.

El juez federal Sérgio Moro, quien emitió la orden, le había dado a Lula un plazo hasta las 17 del viernes para presentarse a cumplir su condena. Sin embargo, según la defensa del ex mandatario, la detención no debía concretarse debido a que hay recursos en marcha en la causa.

El ex mandatario ignoró entonces el plazo inicial y prefirió permanecer dos noches atrincherado en su búnker sindical, rodeado por miles de militantes que mantuvieron una vigilia día y noche. En la sede de los metalúrgicos estuvieron sus hijos, así también como figuras del mundo de la política y el deporte.

En la mañana del sábado empezaron a circular versiones de que la defensa del líder PT había llegado a un acuerdo con las autoridades para que se entregara después de finalizada la ceremonia religiosa en homenaje a su mujer, Marcia Leticia.

La esposa de Lula falleció en febrero de 2017. Este sábado habría cumplido 68 años. Su nombre figuraba en la causa que llevó a la condena de Lula, como beneficiario de un departamento en un balneario ofrecido por una constructora a cambio de facilidades para obtener contratos en Petrobras.

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