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La bachata dominicana, de género marginal a universal

Por Waldo Mendiluza, Fotos: Ileana Piñeiro París, 29 nov (Prensa Latina) Lejos estaba el reconocido músico dominicano José Manuel Calderón de imaginar que sus interpretaciones Borracho de amor y Condena marcarían en 1962 el comienzo de la bachata, un género que pasó del menosprecio a la universalidad.


Viernes, 29 de Noviembre de 2019

Por Waldo Mendiluza, Fotos: Ileana Piñeiro

París, 29 nov (Prensa Latina) Lejos estaba el reconocido músico dominicano José Manuel Calderón de imaginar que sus interpretaciones Borracho de amor y Condena marcarían en 1962 el comienzo de la bachata, un género que pasó del menosprecio a la universalidad.

 

También llamada música de amargue, durante décadas fue considerada exclusiva de las clases más pobres y marginales de la sociedad, como vehículo para exteriorizar el dolor y la tristeza del alma por el desengaño amoroso.

Casi 60 años después, el ritmo de percusión y cuerdas está a las puertas de ingresar en la lista de la Unesco representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, cuando el Comité a cargo de estudiar las candidaturas se reúna el mes próximo en Bogotá, Colombia.

Se trata de un fenómeno popular en República Dominicana, que se ha extendido por todo el mundo, con alrededor de 50 festivales de bachata a nivel global, destacó la víspera el delegado permanente del país caribeño ante la Unesco, José Antonio Rodríguez, quien no oculta sus expectativas por el reconocimiento.

En una velada que tuvo como protagonista al mismísimo Calderón, el diplomático adelantó la presencia en la capital colombiana de una amplia delegación, con la presencia de artistas de la talla de Romeo y Juan Luis Guerra, encargados con sus éxitos de la universalización del género.

Alegría y satisfacción son las palabras que primero le vienen a la mente al considerado el pionero de la bachata cuando comenta a Prensa Latina sus impresiones.

Quiero dar las gracias a la Unesco de antemano, claro que complace ver al pueblo dominicano defendiendo este ritmo y constatar su diseminación por el planeta, subrayó Calderón, quien en agosto cumplió 78 años.

Él recuerda como si fuera hoy aquel duro 1962, cuando sin recursos pero con muchas ilusiones hirió de muerte las barreras del prejuicio social.

Los asistentes a la actividad convocada por el embajador Rodríguez tuvieron el privilegio de escuchar algunas interpretaciones del bachatero.

Asimismo, acogieron con mucha curiosidad la disertación del periodista Carlos Batista, un estudioso del ritmo musical que realizó un recorrido por sus orígenes, vinculados con el bolero y el son cubanos.

El experto detalló el azaroso periplo de un género que, mirado de forma despectiva por su consumo en bares, prostíbulos y cafetines, superó el confinamiento gracias al empeño de decenas de artistas, algunos con mayor éxito que otros.

En pocos días, como todo parece indicar, la bachata ingresará a la lista de la Unesco que recoge el patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, integrada por elementos que pasan de generación en generación y marcan la idiosincrasia, las costumbres y las tradiciones de los pueblos.