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11 de abril del 2021

Salud

¡Es el recurso humano, caballero!

A raíz de la propuesta, recientemente hecha, para abordar el tema de la mortalidad materna, conformando mesas de análisis y discusión de las causales que originan dicha mortalidad, he llegado a la conclusión de que ignoramos en muchas ocasiones lo que se ha realizado anteriormente, y nos metemos en un círculo que nos impide avanzar, […]




A raíz de la propuesta, recientemente hecha, para abordar el tema de la mortalidad materna, conformando mesas de análisis y discusión de las causales que originan dicha mortalidad, he llegado a la conclusión de que ignoramos en muchas ocasiones lo que se ha realizado anteriormente, y nos metemos en un círculo que nos impide avanzar, es el volver a “comenzar y comenzar”, no buscamos los antecedentes y conclusiones, y propuestas antes hechas, que no dieron resultados porque nunca se implementaron. ¿Por qué sabemos que más del 80% de esa mortalidad es evitable? ¿Por qué conocemos que las principales causas de muertes maternas son: enfermedad hipertensiva del embarazo, infecciones y hemorragia? Y que ha habido un incremento de dicha mortalidad en el puerperio, es decir, después del parto. Pues, sencillamente porque todo está estudiado en demasía. Como resultado de esos estudios se han diseñado varias estrategias: Tolerancia Cero a Muerte Materna Evitable, Cuidados Obstétricos de Emergencia, Código Rojo, Atención a la Morbilidad Extrema, Supervisor Residente en las Maternidades, entre otras. Que ha ocurrido, pues que a pesar de tantas estrategias no logramos abatir dicha mortalidad. ¿Es que son inefectivas aquí esas medidas que han dado buenos resultados en otros países? ¿Qué nos diferencia? Sabemos que hace falta más inversión en salud, que ocasionalmente no se tienen todos los medicamentos e insumos disponibles oportunamente, carencia de sangre, dificultad en tener procesos asépticos en salas de partos y quirófanos, esto es real. Pero cuando se hacen análisis de mortalidad, tomando en cuenta todo lo antes descrito, sobresale impresionantemente el tema de la calidad de la atención referente al recurso humano que dispensa la atención. Hay un problema de competencia, formación, responsabilidad profesional, ética, actitud, de pérdida del respeto a procesos mórbidos que parecen simples pero que la inobservancia de detalles puede llevar a la complicación y muerte. Hay cosas que no debieran decirse públicamente, pero ¡caray! Si seguimos agarrando “el rábano por las hojas” no vamos a salir a camino. Si analizamos los conceptos básicos para atender una mujer embarazada, un parto y seguir el puerperio, el médico y las enfermeras no lo saben hacer. ¡No es un tremendismo! Las evidencias crudas así lo demuestran. Las cosas elementales que hay que hacer para seguir una labor de parto( la mayoría se mueren alrededor del parto): tomar presión, tomar el pulso, tomar frecuencia respiratoria, tomar temperatura, seguir un partograma, vigilar contractilidad uterina, reconocer signos de alerta, llenar correctamente un expediente e interpretarlo para tomar conducta, entre otros. Es decir, el ABC de la medicina, les son ajenos a los médicos y enfermeras. Aunque no se crea no lo hacen y/o lo hacen mal. Hay un segundo nivel de complejidad, que es cuando el parto se complica (15 % donde se hace buena práctica), aquí se necesita un personal capacitado, entrenado y “presente”, en técnicas especializadas que aplicadas oportunamente salvan vidas. Estamos hablando de manejo del shock hipovolémico (no solo uso de sangre), manejo correcto de la Pre eclampsia y Eclampsia, atención a las infecciones y shock séptico, por solo mencionar las tres principales causas de muertes. Lo que estoy diciendo es que el personal, en términos generales, no sabe manejar esto. No entienden que no pueden descuidar “detalles insignificantes” Y como no saben “se atreven hasta no estar presentes”. Todo esto traduce, también, un tema de género. Hay un sentimiento a veces abierto otras solapado de discriminación a la mujer: La violencia Obstétrica es una realidad. Una episiotomía sin indicación, una cesárea no indicada, el uso indiscriminado de la oxitocina, las maniobras de Kristeller, etc. Todo esto es manifestación de violencia obstétrica. Todo lo que he dicho y lo que falta, por carencia de espacio, es de conocimiento del MSP, SNS, CMD, Sociedades Especializadas, Sisalril, etc. Si quieren saber más pues hablen con los expertos: Dr. José Mordán, Dr.José Delance, Dra. Luz Herrera, entre otros. Los cuales han sido directores de Materno-Infantil del MSP. Pero que no se me quede el Dr. Sarita Valdez, quien ha procesado la mayoría de las necropsias de esas muertes maternas… para que se espanten. ¡Es el recurso humano, caballero!. Por: NELSON RODRIGUEZ MONEGRO.

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