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13 de abril del 2021

Opinión

Excesos policiales

Como todos los hechos se graban, con las cámaras de los celulares, la Policía ya no puede ocultar los excesos que se cometen en las calles. Pleonasmos policiales se han cometido siempre, pero su director no está para justificar violaciones a las leyes. Si Edward Sánchez González desaprobara exabruptos de sus subalternos, podría colegirse que […]




Como todos los hechos se graban, con las cámaras de los celulares, la Policía ya no puede ocultar los excesos que se cometen en las calles. Pleonasmos policiales se han cometido siempre, pero su director no está para justificar violaciones a las leyes. Si Edward Sánchez González desaprobara exabruptos de sus subalternos, podría colegirse que dentro de la uniformada hay quienes procuran dañar su gestión para hacerlo “saltar del cargo”, una práctica muy vieja por altos oficiales que dirigen clanes dentro del cuerpo del orden. Pero ese parece que no es el caso. Y de serlo el director afila cuchillo para su propia garganta. El hecho que le tocó al ministro de Interior y Policía, Jesús Vásquez Martínez, expresar que en su gestión no se permitirá violaciones de miembros de la Policía, pero tampoco se tolerarán desacatos ni agresiones contra las autoridades. La advertencia de Chu Vásquez es muy oportuna, pues en las últimas semanas la población viene presenciando múltiples incidentes que involucran a policías y a civiles, como si estuviéramos en una sociedad donde ni unos ni otros conocen sus derechos y sus deberes. Lo que se comenta es que el director policial carece de carácter y de autoridad. No puedo corroborar esa tesis, pero algo anda mal dentro de la institución y esas frecuentes peleas callejeras entre policías y ciudadanos tienen que acabarse. Alguien tiene que ponerle coto a ese desorden. Bastó con que el presidente Luis Abinader dijera que “aquí no hay rango por encima de la ley”, para que los generales dejaran de violar las leyes de tránsito y de humillar a miembros de la Digesett, que solo procuran ordenar la caótica circulación vehicular. Los generales dominicanos vienen con un sentimiento de superioridad, estar por encima de las leyes y derroche de arrogancia, desde los tiempos de Trujillo, a pesar que el Art. 39 de la Constitución de la República establece el derecho a la igualdad. ¡Léanlo! Ese problema parece estar resuelto por lo menos momentáneamente. Ahora corresponde solucionar el de los incidentes diarios (asimismo: son diarios) entre policías y personas común de la población. Por: Danilo Cruz Pichardo

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