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21 de abril del 2021

Opinión

Facetas de la violencia

No se puede ignorar que la pandemia ha exacerbado los riesgos incurridos por nuestra niñez, alejándolos físicamente  de las escuelas y de las ONGs que trabajan a su favor y ha desarticulado los pocos “espacios seguros” existentes en los sectores vulnerables. Por : ELISABETH DE PUIG. El Estudio sobre Violencia Sexual en Niños, Niñas y Adolescentes […]




No se puede ignorar que la pandemia ha exacerbado los riesgos incurridos por nuestra niñez, alejándolos físicamente  de las escuelas y de las ONGs que trabajan a su favor y ha desarticulado los pocos “espacios seguros” existentes en los sectores vulnerables.

El Estudio sobre Violencia Sexual en Niños, Niñas y Adolescentes (NNA) de Villas Agrícolas y la Zurza, recientemente puesto en circulación por la Fundación Abriendo Camino y la Embajada Británica en Santo Domingo, fue elaborado con la finalidad de apoyar el trabajo en las comunidades y difundir datos y análisis que sensibilicen e involucren la opinión pública, las autoridades y la ciudadanía en general sobre la violencia imperante en los sectores vulnerables de las zonas urbanas. A partir de los hallazgos de la investigación realizada por Carol Graciano Santelises y Luis Toledo Vásquez se hicieron una serie de recomendaciones para la acción que pretenden ser pistas u orientaciones destinadas a fortalecer el Sistema Nacional de Protección de niños, niñas y adolescentes y salvaguardar los derechos de la niñez, así como lograr una mayor seguridad en nuestros barrios y comunidades. Las sugerencias formuladas adquieren relevancia en un momento de cambios políticos en el que las nuevas autoridades ofrecen declaraciones a favor de lucha contra la violencia y el matrimonio infantil y en defensa de la protección de la niñez. Las recomendaciones van en el sentido de una mayor inversión pública para la implementación de la Hoja de Ruta Nacional para la Prevención y Eliminación de la Violencia contra los Niños, Niñas y Adolescentes y de las guías y protocolos para la atención a NNA víctimas de violencia, y un mayor compromiso por parte de los tomadores de decisiones y los actores claves. El 33,33% de los/las adolescentes entrevistados consideran que no tienen derecho a conocer su cuerpo, lo que refuerza la impostergable necesidad  de lograr acuerdos con el Ministerio de Educación para formar al profesorado e introducir en el currículo educativo capacitaciones a los alumnos sobre derechos sexuales y reproductivos, nuevas masculinidades, violencia de género e intrafamiliar, derechos de la niñez y adolescencia, equidad de género, consumo de alcohol, drogas y su prevención, prevención, detección, denuncia y atención del abuso sexual a NNA. Estas medidas van a la par con programas y proyectos orientados a educar las familias para lograr rupturas significativas en los tabúes referentes al cuerpo y la sexualidad de nuestra niñez, la desigualdad de género en los roles domésticos, el manejo de los afectos, la crianza positiva y los derechos de los NNA. Se trata de buscar soluciones para estimular a los padres a utilizar métodos de crianza basados en la disciplina positiva, el autocontrol y la búsqueda de estrategias de disciplina que no estén basadas en la violencia física y psicológica, como se viene practicando en el 44,83% de las familias estudiadas. Para estos fines se debe respaldar acciones concretas y esfuerzos conjuntos entre el Consejo Nacional para la Niñez (CONANI) y las organizaciones de la sociedad civil para la promoción de la Crianza positiva y el Buen Trato hacia la Niñez . El 33,96% de los/las adolescentes no estaría dispuesto a denunciar o no sabe si contarle a alguien en caso de sentirse incómodo/a con una relación afectiva, pudiendo tratarse de un familiar o de alguien de la escuela. Como respuesta se incumbe fomentar una cultura de la denuncia y de cómo cuidarse para no ser víctima de la violencia sexual en los barrios y en las zonas identificadas como de mayor riesgo y vulnerabilidad. Tomando este parámetro en cuenta, es imprescindible formar el mayor número de actores posible mediante la capacitación a policías, profesionales de la salud, de la educación y personal de los juzgados y tribunales, a fin de mejorar sus facultades para identificar los distintos tipos de violencia, así como para mejorar la sensibilización, conocimientos, abordaje y respuesta No se puede ignorar que la pandemia ha exacerbado los riesgos incurridos por nuestra niñez, alejándolos físicamente de las escuelas y de las ONGs que trabajan a su favor y ha desarticulado los pocos “espacios seguros” existentes en los sectores vulnerables. La implementación de la enseñanza virtual tiene que llevar al reforzamiento de las medidas destinadas a educar y asesorar a los/as alumnos y alumnas, padres, madres y tutores y personas responsables de su protección acerca de los peligros existentes en el uso de las tecnologías de la información (internet, redes sociales, etc.) e impulsar campañas educativas sobre el uso seguro de las mismas. Al final, la mejor forma de luchar contra las violencias de toda índole, y específicamente frente a las violencias sexuales en contra de las adolescentes y los embarazos precoces, es cerrando las brechas de desigualdad. Para los adolescentes entrevistados el embarazo en adolescentes es visto como una vía de escape a los factores estructurales del entorno; es decir, el hacinamiento, la pobreza y la violencia intrafamiliar. La pobreza sigue siendo el factor determinante para las uniones tempranas y la maternidad adolescente.

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