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20 de abril del 2021

Política

Falta un Plan de Nación respetado

Nuestro país no tiene un Plan de Nación, un plan de desarrollo a 20, 50 años Es una constante desdichada que nuestro país no tiene un Plan de Nación, plan de desarrollo a 20, 50 años, con estudios realizados y acabados sobre cada paso que debe dar el Gobierno en los años por venir. Actuamos […]




Nuestro país no tiene un Plan de Nación, un plan de desarrollo a 20, 50 años

Es una constante desdichada que nuestro país no tiene un Plan de Nación, plan de desarrollo a 20, 50 años, con estudios realizados y acabados sobre cada paso que debe dar el Gobierno en los años por venir.

Actuamos bajo la inexistente ley de que cada maestro tiene su librito y como no hay institucionalidad to ta bien.

Lo peor es que sí existen los planes y sí existen estudios realizados hasta el detalle más pequeño, pero, continúa el problema de la individualización partidaria de no respetar los dineros invertidos en los estudios, de dudar hasta de que el resultado de la suma de 2+2=4 puede no ser cierto.

Y vienen los inventos, los yo creo, a mí me dijeron, busquen un experto argentino y otro costarricense, un sabio de Estados Unidos y un científico español y póngalos a trabajar en los proyectos que necesita el país para su desarrollo definitivo.

De ese coctel de sabios, desconocedor de nuestra forma de ser, de nuestra personalidad individual y colectiva, resultan propuestas y soluciones inaplicables.

Mientras, dejamos perder las aguas lluvias y las de los ríos que corren hacia el mar, en muchos casos sin ser aprovechadas, nuestros gobiernos no han sido capaces de proveer de agua potable a domicilio.

Tenemos todas las horas de sol durante el año entero, sin embargo solo aprovechamos su energía parar secar la ropa lavada en casa, ya ni siquiera la aprovechamos para producir la rica cecina que se vendía en las calles.

No hemos sido capaces de un esfuerzo nacional para el autoabastecimiento de alimentos, para aprovechar al máximo la fuerza de los vientos, la fuerza de las mareas.

El plan no escrito que seguimos al pie de la letra es tumbar los árboles de la orilla de los ríos, continuar enseñando materias que los niños no usarán en sus vidas mientras falta todo tipo de técnico medio que puede salir de la escuela secundaria calificado como carpintero, tornero, pintor de brocha gorda, mecánico de carros, experto en mecánica pesada, plomero, etc.

Hace falta que el liderato político, empresarial, los talentos de las iglesias cristianas, las universidades, los actores reales de la economía popular, los deportistas, los artistas, produzcan bajo la dirección del Gobierno nacional propuestas sectoriales que se ensamblen luego en un gran plan de nación consensuado que se aplique por encima del corto período de cuatro años.

Hacer hincapié en la enseñanza de ciencias y matemáticas, manejo de energías renovables o no, educación para crear personal técnico, fomento de la investigación agropecuaria, creación de escuelas donde se enseñen materias agropecuarias y forestales.

Hemos llegado a un nivel que pocos leen a pocos, pocos respetan las ideas y propuestas ajenas, aun así, no me preocupa que me tilden de soñador, “podrán matar al soñador, pero nunca podrán matar el sueño”.

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