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14 de abril del 2021

Política

Festín de complicidades

En los profundos vericuetos del avivatismo prevalece el argumento de sobrevivencia que hace del “está prohibido joderse”, el fundamento doctrinario de un amplio porcentaje de exponentes del bestiario político. Ahora, el acomodo y encontrar la ruta de conectarse implica desdecirse, enterrar las argucias en tiempos de campaña, transferir al calor de las disputas pasajeras el […]




En los profundos vericuetos del avivatismo prevalece el argumento de sobrevivencia que hace del “está prohibido joderse”, el fundamento doctrinario de un amplio porcentaje de exponentes del bestiario político. Ahora, el acomodo y encontrar la ruta de conectarse implica desdecirse, enterrar las argucias en tiempos de campaña, transferir al calor de las disputas pasajeras el memorial de ofensas e insultos, estimular intermediarios para el sano reencuentro y tocarle la puerta al ejército de cómplices que garanticen darle luz verde frente al funcionario poderoso capaz de resolverle. ¡Es la ruta de lo indigno! A lo mejor pretenden borrar el negocio de las cárceles. Es decir, tomar 250 millones de dólares y decidir construir la nueva Victoria despojando a cuatro empresarios que, desde el año 2004 y posteriormente con poderes especiales tenían la facultad legal, pero la insaciable mano del titular de turno provocó un cambio de rentabilidad espantosa y materia prima del PEPCA. Sencillamente, los fondos de Odebrecht que llegaron como resultado de admitir prácticas y manejos impropios, se dedicaron a una licitación amarrada (CCC-LPN-2018-0013) que se llevó las compañías Emex, Fort Luck, Marval y Mercantil Exportadora. Y un funesto desistimiento validado al instante en que se puso bajo arresto al potencial constructor de la obra. ¿Una cárcel privada en la PGR, en pleno siglo 21? Bastante astutos fueron. Por el hecho de que la Cámara de Cuentas representa el componente oficial en capacidad de certificar el manejo correcto de los fondos públicos, se decidió cubrir toda posibilidad de impugnación y procesos de persecución a la corrupción administrativa. De ahí, insertar en la jefatura del órgano fiscalizador a un familiar del todopoderoso ministro que compartía la condición de funcionario con la de suplidor del Estado, y así, garantizar maquillar las auditorías por ventajas económicas. Por eso, el ciudadano común que desconoce de las jugadas truculentas se impacienta y sus ansias en penalizar los excesos no guardan proporción con el tiempo que toma orquestar un expediente correcto y sin fallas en capacidad de habilitarle salidas técnicas a los corruptos de siempre. Llegará una nueva Cámara de Cuentas próximamente. De ahí, el punto de partida para demandar auditorías efectivas que pasen balance al memorial de excesos y ensanchar los bolsillos del club de beneficiados de la pasada administración. Eso sí, no es posible que la gente olvide y/o desconozca los escándalos en el MIREX, siendo Miguel Vargas Maldonado su titular. Podrá ofertar con vileza los disminuidos símbolos de su partido-negocio al poder de turno y hasta reunirse en privado con el primer mandatario, pero nadie impedirá que solicite formalmente un análisis del desempeño financiero de su gestión 2016-2020. En ese mismo orden, creer que la derrota electoral de Gonzalo Castillo produce una especie de pena y borre de los ruidos provocados por los contratos de asfalto, suplir desde sus empresas a instituciones gubernamentales y el alarmante crecimiento patrimonial, no deja otro camino que el de auscultar su desempeño y generar consecuencias jurídicas. Lo de Francisco Javier García es materia pendiente, porque su salto patrimonial no guarda proporción con los ingresos formales de ejercer la condición de servidor público en los últimos 16 años. Y la gente sabe de las combinaciones estructuradas básicamente en una especie de Ministerio de Obras Públicas chiquito que edificaba, asfaltaba, hacía carreteras y no es materia exclusiva de inteligentes identificar los beneficiarios, cercanías y estilos de vida impulsados por la fuerza del dinero de todos los ciudadanos que, un toque taumatúrgico transformó al humilde joven de la UASD, en un potentado de ilimitados recursos. Pretender y creer que no emergerán las fuerzas obstructoras de siempre constituye un acto de ingenuidad. Algunos periodistas asumirán su rol defensivo. Objetivamente, reconozco que el entusiasmo por el adecentamiento y sed de justicia tiene obstáculos en ambos lados de la mesa: los que se resisten a que se penalicen los excesos, sumándole la cuota de los que entienden que el sentido del cambio concluyó con los resultados electorales, y andan seducidos por calcar la vieja costumbre de acumular desde la posición gubernamental. La gente sabrá de qué lado se coloca. No obstante, debo recordar las razones de la victoria el 5 de julio y lo urgente de finiquitar el festín de complicidades que tanto daño hace al modelo democrático. ¡Nos falta mucho por hacer, pero debemos hacerlo!. PorGuido Gómez Mazara.

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