20 de octubre del 2021

Opinión

Frente a la criminalidad

Ricky Noboa rnfdeportes@hotmail.com  En las sociedades globaliza­das y mediatizadas como la dominicana, se han venido sintiendo los embates de una criminalidad que arropa to­dos los espacios de la cotidianidad. Los filtros de seguridad en hogares y lu­gares de esparcimiento han ido desapare­ciendo, motivando una especie de tiranía del crimen, estimulada por los nuevos po­deres mafiosos. […]




Ricky Noboa

rnfdeportes@hotmail.com

 En las sociedades globaliza­das y mediatizadas como la dominicana, se han venido sintiendo los embates de una criminalidad que arropa to­dos los espacios de la cotidianidad.

Los filtros de seguridad en hogares y lu­gares de esparcimiento han ido desapare­ciendo, motivando una especie de tiranía del crimen, estimulada por los nuevos po­deres mafiosos.

Las buenas costumbres se han sustitui­do por ideologías criminales apoyadas en la conquista de la impunidad.

Dentro del sistema democrático, los ac­tores políticos y empresariales han sido vul­nerados por el avance de las asociaciones mafiosas. La discreción es el instrumen­to de imposición de sus operaciones y pa­ra combatirlas hay que fortalecer el siste­ma de justicia que ha sido permeado por su proclividad, sembrando la impunidad co­mo garantía del delito.

La política es un caldo apetecible de las mafias, manipulando a candidatos elegidos por el pueblo y con ellos su inserción en el sistema democrático.

Debemos desechar el sentimiento de compasión y culpa que pregona la crimina­lidad en la tesis de que la pobreza genera el crimen.

En la voluntad política de los gober­nantes está cifrada la esperanza de atacar y derrotar el crimen, para así erradicar la inestabilidad e inseguridad de la ciuda­danía.

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