02 de agosto del 2021

Opinión

¿…Fueron muchos?

César Medina. Lobarnechea1@hotmail.com. Es intrascendente calcular cuántas personas fueron a la marcha de ayer… Todo el mundo sabe que la mayoría de las personas que están de acuerdo con el cese de la impunidad a la corrupción no participaron. La clase media no va a movilizaciones… … Como también sabe todo el mundo que muchos […]




César Medina.
Lobarnechea1@hotmail.com.

Es intrascendente calcular cuántas personas fueron a la marcha de ayer… Todo el mundo sabe que la mayoría de las personas que están de acuerdo con el cese de la impunidad a la corrupción no participaron. La clase media no va a movilizaciones… … Como también sabe todo el mundo que muchos fueron a la marcha por esnobismo, o por curiosidad, o para salir del tedio, del aburrimiento de un domingo sin nada que hacer. O, sencillamente, por algún otro estímulo que no se alcanza a ver en la distancia.

Lo irrelevante de esos cálculos radica en que todo el mundo abomina de la corrupción cuando no es parte de ella. Hasta los gobiernos, los funcionarios, los dirigentes del partido oficial, los ciudadanos comunes y corrientes, y hasta los propios corruptos hablan con desprecio de la corrupción.

Lo más risible es escuchar hasta imputados por acciones corruptas hablar en los medios de comunicación sobre el gran auge que ha tenido esa práctica dañina en los últimos años, justo en el período en que se les han atribuido desfalcos públicos millonarios.

Hasta un connotado dirigente reformista -¡el colmo del descaro!-,pidió que fuera todo el mundo a la marcha “contra la impunidad”, precisamente la figura que le ha permitido acumular una riqueza tan incuantificable como las personas que acudieron ayer a la manifestación pública.

Se trata, obviamente, de la contaminación burda de una actividad que debió permanecer en el marco cívico, fuera de las banderías partidarias y al margen de antagonismos y resabios antigubernamentales de gente que lleva medio siglo medrando alrededor del poder para lucrarse de sus debilidades institucionales.

… El señor Quique Antún
Que el expresidente del Partido Reformista, Quique Antún, llamara a respaldar la marcha “contra la impunidad” habla claro de hasta dónde el descaro político es capaz de dañar una buena intención por contaminación perversa.

La mayoría de la gente se solidariza con los reclamos de que haya justicia en la admitida práctica de sobornos de la constructora Odebrecht. Hasta los funcionarios del Gobierno han proclamado su apoyo a las medidas del Ministerio Público que busca esclarecer estos hechos.

Primero, fue el propio presidente Medina quien instruyó a su procurador general, Jean Alain Rodríguez, a llevar la investigación hasta el final y reclamarle a Odebrecht la devolución del dinero entregado en soborno sin perjuicio de la investigación forense en materia penal.

Luego, lo han declarado los dos funcionarios del entorno más íntimo del Presidente, José Ramón Peralta y Gustavo Montalvo. O sea, el Gobierno está dando muestras de que no habrá impunidad en este caso que escandaliza a la opinión pública…

… Hay otras impunidades
El caso de Odebrecht reventó en Brasil dentro de la llamada operación Lava Jato, que envuelve a Petrobras y a los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff, pero fue en los Estados Unidos donde la constructora brasileña reveló todos los pormenores de sus prácticas non-sanctas.

Aquí, sin embargo, hay casos en carpeta –investigados en detalles y concluidos por la Cámara de Cuentas para ser llevados a la Justicia–, tan escandalosos como el de Odebrecht… Uno en particular involucra a un pasado presidente del Banco Dominicano de las Exportaciones (Bandex) en un fraude multimillonario que sigue en absoluta impunidad a pesar de todos los reclamos para que se haga justicia… … Hay que tener en cuenta que la lucha contra la impunidad no puede limitarse al caso de Odebrecht –tiene que incluirse, por supuesto–, pero hay otros casos más bochornosos de robos al erario y que siguen sin sanción… El de Bandex, por ejemplo.

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