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12 de abril del 2021

Política

¿Gabinete de ensueño?

La parrafada de si el Presidente electo está conformando un Gobierno de Gabinete debería servir para advertir que la idea es la de formar un equipo de gobierno, no el Consejo de Administración de una S.A. que coincida con el Comité Político de una Corporación de socios de una finca en litigio entre varios caciques […]




La parrafada de si el Presidente electo está conformando un Gobierno de Gabinete debería servir para advertir que la idea es la de formar un equipo de gobierno, no el Consejo de Administración de una S.A. que coincida con el Comité Político de una Corporación de socios de una finca en litigio entre varios caciques “ad vitam”.

Por MIGUEL SANG BEN.

Diego Valadés,«Gobierno de Gabinete»Boletín Mexicano de Derecho Comp. Vol. 38 no.112 México ene./abr. 2005, disponible en el enlace siguiente:http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0041-86332005000100015, nos muestra cómo es el sistema parlamentario británico, pues los Ministros son parlamentarios y, como bloque, le deben responder al “parlamento”. Es el llamado “Modelo de Westminster”.

La tradición norteamericana, por el contrario, separó estas funciones del Parlamento y consolidó en el Ejecutivo las funciones de “gerenciar” las tareas del Estado. Demás está señalar que los latinoamericanos preferimos imitar la arquitectura política norteamericana sin el control efectivo entre los chequeos y balances entre los poderes. Los latinoamericanos somos presidencialistas con la vocación de hecho de “coronar” de por vida al Mandatario de “turno”.

Las colonias desprendidas del Imperio Británico superviven en América con el modelo de la Vieja Albión. Además, en la reforma post-duvalierista, se estableció un sistema parlamentario “a la francesa” en Haití, pero, por razones de parálisis política no se ha desarrollado del todo, siendo un problema en vez de una solución.

Con la actual designación del Gabinete de Gobierno en el lapso más corto de transición, y de acuerdo a los designados a la fecha, ¿se querrá crear un “Gobierno de Gabinete”, a la usanza inglesa, o parecido al de nuestros vecinos? ¿Se tiene la intención de que el Congreso sirva como el espejo que refleje la transparencia llamando a los Ministros para que expliquen las razones de sus políticas de Estado? ¿Nos acercaríamos al rol de “pesquisidor” del Congreso? La respuesta es un dubitativo: Puede ser… Quizás… Tal vez…

El grueso de las expectativas del imperio de la opinión pública es que estará pendiente de la promesa de la transparencia en el próximo gobierno; que será rompiendo con el “borrón y cuenta nueva” del Prof. Juan Bosch ofrecido en las primeras elecciones post-trujillistas y que han observado todos los gobiernos desde entonces –con la excepción de un presidente condenado por causas de corrupción. ¿Será rota esta nefasta tradición y se instalará una justicia “honesta, valiente y consecuente” al nombrarse un Procurador independiente y un sistema de administración de justicia adecentado de la obra impúdica de Yanalán, que espero sea “higienizada” más pronto que tarde?

Hablando de higiene, las dos tareas inmediatas de las nuevas autoridades, son las correspondientes al sistema sanitario desnudado en su precariedad por la pandemia del Covid-19 y, a causa de ésta, la recesión real y potencial que pende sobre la economía global y las cabezas de cada una de las naciones del mundo. En ambos, y en cada caso, debemos ser maestros en la coordinación, eficientización y eficacia de todas las acciones a realizar, en contraste a la improvisación, incapacidad e incompetencia mostrada en la primera mitad del 2020.

En el muy largo plazo, para las carteras de Educación y de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, deberán ser las tareas de la “revolución educativa”, tan pregonada, para que nos convirtamos en una nación de iniciativas, de innovación y líder en valores comunitarios y civilizatorios para ejemplo del mundo.

La parrafada de si el Presidente electo está conformando un Gobierno de Gabinete debería servir para advertir que la idea es la de formar un equipo de gobierno, no el Consejo de Administración de una S.A. que coincida con el Comité Político de una Corporación de socios de una finca en litigio entre varios caciques “ad vitam”.

Para ello apelo a sus conciencias: ¿van a cumplir con las expectativas sembradas mediante eslóganes de campaña de propiciar la transparencia? ¿Dejar a la Justicia en su ceguera proverbial para perseguir a “tirios y troyanos”, propios y ajenos, por sus hechos criminosos durante el “corporativismo político-mercantil” que gobernó en los últimos cincuenta años? ¿Podrían esclarecerse crímenes pecaminosos de otros gobiernos, como una «Comisión de la Verdad» de la escalada del pandillerismo en la vida política y pública dominicana? ¿Solo para que consté en la historia o tramitar los juicios y hacer pagar las consecuencias a la “corruptela enquistada” en el poder a todos sus niveles?

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El título de este aporte viene por un comentario del amigo Dr. Ricardo Nieves, en su “Café con Nieves” por la algarabía que mostró con los nombramientos vía Twitter que va avanzando el Presidente electo, Lic. Luis Abinader Corona. El entusiasmo de Nieves señalaba que los candidatos estaban perfilando un equipo, como llamamos en el deporte, de “ensueño”. Yo he querido aportar el perfil de las competencias para los puestos y no la honorabilidad de los señalados, como marca de los nombramientos. Una mezcla de jóvenes, con poco conocimiento de las “mañas” de la vieja política, y veteranos, con el conocimiento “práctico” para no abortar la experiencia de la «transparencia» deseada. Esa es la esperanza de todos: que Luis conforme un ¡Gabinete de Ensueño!

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