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19 de abril del 2021

Política

Generosidad mal dirigida

Si el Gobierno tenía tantas ganas de regalar cien millones de pesos, como quedó evidenciado con la decisión de Tony Peña Guaba de convertir en “apoyo solidario”, léase una simple y graciosa donación, el dinero entregado a un grupo de artistas populares a los que hizo firmar un contrato a futuro que, para mayor bochorno, […]




Si el Gobierno tenía tantas ganas de regalar cien millones de pesos, como quedó evidenciado con la decisión de Tony Peña Guaba de convertir en “apoyo solidario”, léase una simple y graciosa donación, el dinero entregado a un grupo de artistas populares a los que hizo firmar un contrato a futuro que, para mayor bochorno, tuvo que anular por recomendación de la Dirección Nacional de Compras y Contrataciones Públicas, pudo encontrar otras muchas maneras de ir en auxilio de los artistas en sentido general, sin particularismos ni exclusiones, y repartir ese dinero de la manera más justa y equitativa posible, aunque los patrocinadores de la idea se perdieran el figureo de salir retratados en los periódicos entregándoles un cheque a sus artistas favoritos. Tres Patines dijo una vez, y de inmediato se convirtió en sabiduría popular, que si se mete la pata y se saca a tiempo no se queda mal, y aunque no dijo qué pasaría si al intentar sacar la pata que metió hasta la cintura el infrascrito se hunde completamente, como si fuera arena movediza, es muy fácil adivinarlo. Es lo que explica que el TonyRenuncia se hizo tendencia en twitter el fin de semana luego de las declaraciones del Coordinador del Gabinete de Políticas Sociales anunciando la anulación de los contratos y la decisión de dejarles en calidad de regalo el dinero que se les pagó para que amenizaran, para disfrute gratuito del pueblo, fiestas virtuales. Porque si malo y reprochable fue, además de ilegal, contratar directamente a esos artistas excluyendo a tantos otros que tienen igual derecho a beneficiarse del dinero público en estos duros tiempos de pandemia, resultó peor donarlo de esa manera, como si estuviera sobrando, como si no fuera necesario –por ejemplo– para suplir muchas de las tantas necesidades de nuestros hospitales y el personal médico que, con su cotidiano heroísmo, se la juega día tras día tratando de mantener a raya al mortal coronavirus. Por Claudio Acosta.

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