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17 de abril del 2021

Opinión

Gobierno de ricos para los ricos

El presidente Danilo Medina sólo escucha lo que le conviene, lo que considera favorable para el grupo que representa dentro y fuera del Partido de la Liberación Dominicana, todos ricos, por lo cual no le presta atención a los reclamos que desde hace años viene haciendo el pueblo, provocando con ello, un estallido social que, […]




El presidente Danilo Medina sólo escucha lo que le conviene, lo que considera favorable para el grupo que representa dentro y fuera del Partido de la Liberación Dominicana, todos ricos, por lo cual no le presta atención a los reclamos que desde hace años viene haciendo el pueblo, provocando con ello, un estallido social que, como van las cosas, no tardará en explotar. Confiado en sus fuerzas en la Justicia, el Congreso, Fuerzas Armadas, Policía Nacional, las iglesias y la prensa, con más de tres mil bocinas en todo el país ensordeciendo a la gente para generar corrientes de opinión pública a su favor, piensa que las “masas irredentas”, que no tienen nada que perder, pero mucho que ganar si se levantan y reclaman como un río desbordado el espacio que les fue usurpado, entonces no habrá tiempo para enderezar el rumbo. El pueblo, pobre y marginado, sin más derecho que la muerte, nunca tiene nada que perder, pero cuando hace conciencia de sus problemas, cuando se empodera de ellos, cuando se harta de las promesas incumplidas, de ver cómo las palabras de los políticos se las lleva el viento hacia el olvido, se torna peligroso, capaz de salir con el pecho desnudo a desafiar las balas de sus opresores. ¡Total, vivo o muerto da lo mismo!. La gente se pasa años pidiendo pacíficamente que le reparen caminos vecinales, que le pavimenten las calles, le construyan escuelas y hospitales para la atención primaria, que le hagan una carretera aquí y otra allá para enlazar comunidades o para el acceso a los mercados y poder llevar sus productos. El Gobierno no escucha. Invierte en grandes obras, suntuosas y caras donde la corrupción se lleva una buena tajada. Las obras pequeñas, las que resuelven los problemas de los pobres, no les importan porque son de bajos presupuestos; no hay mucho que robar en ellas. (Odebrecht pagó 92 millones de dólares en sobornos a diputados, senadores y funcionarios -que ninguno irá a la cárcel- para obtener las obras más grandes para sobrevaluarlas y ganar mucho dinero). Los ciudadanos de a pie ven los gobiernos pasar uno tras otro sin cumplirle lo que prometieron en cada campaña electoral. Los funcionarios se enriquecen inversamente proporcional con la gente. (“No te dejes engañar cuando te hablan de progreso, porque tú te quedas flaco mientras ellos aumentan de peso. Dicen Los Guaraguaos en una canción”). El Gobierno no escucha al pueblo, no resuelve sus problemas sencillos y simples como agua potable, energía eléctrica, viviendas, seguridad ciudadana, bajos costos en los alimentos, etc., etc.

Por:

Juan Taveras Hernández .

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