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10 de abril del 2021

Política

Gonzalo Castillo: ¿genio o simulador?

Héctor Rodríguez Cruz. A propósito de sus “nuevas ideas para seguir avanzando”. Amigos lectores. Iglesias. Grupos basados en la fe. Universidades. Empresarios. Intelectuales. Jóvenes. Mujeres Medios de comunicación.  Amas de casa. Profesores. Ciudadanos. Todos y aquí. Juntos. Podemos ayudar a identificar a un “genio” que desde la presidencia de la República generaría  enormes beneficios económicos, políticos y […]




Héctor Rodríguez Cruz. A propósito de sus “nuevas ideas para seguir avanzando”.

Amigos lectores. Iglesias. Grupos basados en la fe. Universidades. Empresarios. Intelectuales. Jóvenes. Mujeres Medios de comunicación.  Amas de casa. Profesores. Ciudadanos. Todos y aquí. Juntos. Podemos ayudar a identificar a un “genio” que desde la presidencia de la República generaría  enormes beneficios económicos, políticos y sociales para todos los dominicanos. O a desenmascarar a un “simulador”   que le produciría grandes daños, calamidades y sufrimiento  al país. Procurar lo uno o lo otro resulta  una tarea urgente y necesaria para limpiar el actual escenario electoral.   

Hagámoslo. Evaluemos a Gonzalo Castillo. El mismo que se presenta como el candidato más aventajado del PLD, con “nuevas ideas” para seguir “avanzando”. No sabemos hacia dónde. También pudiéramos evaluar a otros precandidatos “alineados” y a la variopinta comparsa de ministros, superintendentes, administradores, directores y legisladores “arreada” al margen de la ley para apalancar a Gonzalo Castillo por orden del Palacio.

El uso del calificativo «genio» está íntimamente relacionado con el concepto general de inteligencia. Una manera comúnmente aceptada de estimar la inteligencia es mediante un test que mide el “coeficiente de inteligencia”, un estimador de la inteligencia, en forma abreviada, CI o IQ. En Psicología se considera  genio a una persona  con un CI entre 140 y 180. Correspondiendo un CI de 130 o más a superdotado; un CI de 100 a inteligencia media y un CI de 70 a idiota o retrasado mental. La teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner y la Inteligencia Emocional de Goleman vienen a hacer más compleja y exigente la “genialidad”. 

En tanto, la simulación hace referencia a “actuación”, a suplantación de la realidad. El  simulador es un “personaje” que sigue un guion para demostrar lo contrario de lo que es o para representar lo que le mandan. El simulador sufre una transformación de su personalidad  que lo hace adoptar una teatralidad psicopatológica. Disfruta el engaño  porque lo saca del anonimato y le resulta rentable.

Simulador es sinónimo de impostor, embaucador, charlatán, mentiroso, embustero, oportunista, tramposo, defraudador, falaz, fanfarrón, estafador, farsante, comediante. Hemos mencionado una larga lista de sinónimos para describir la falta de talento y de reparo moral del simulador   ¡De cara a las primarias y a las próximas elecciones, la lista asusta y llama a preocupación!

¿Quién es Gonzalo Castillo? ¿Genio o simulador político?  Si analizamos su campaña política, sus actuaciones políticas y de sus disparatados discursos, encontraremos pistas más que suficientes para establecer su verdadero perfil.

Gonzalo Castillo, suplidor del gobierno. De escasa formación y cultura políticas y discursivas. Entró a la administración pública  hace apenas unos 5 ó 6 años. De nula participación en el debate político y económico nacional e internacional. En el mes de junio de este año se declaró públicamente como un fanático defensor de la reelección del presidente Medina, endosando todos los desaciertos, vicios y mermas democráticas de un gobierno altamente cuestionado dentro y fuera del país.

El mismo Gonzalo Castillo que expresara en un discurso empobrecido e hilarante: “Lo que tenemos que cuidar es que el país «continúe como está», por senderos de crecimiento. Al país le conviene 4 años más de administración de parte del presidente Danilo Medina”. ¡Lealtad excesiva de un cortesano con  ideas cortas!

Defensor de una continuidad gubernamental contaminada por corrupciones, nepotismo y enriquecimiento de funcionarios, desatención de problemas políticos, económicos y sociales sensibles  que convierten en moribundas su madurez política y sus pretendidas “nuevas ideas” y que lo perfilan como un candidato co-dependiente sin ideas propias y “más de lo mismo”.

Gonzalo Castillo, el mismo que llama “su maestro” a  Danilo Medina y que  habla muy poco de Juan Bosch,  quien dijera lo que hoy resulta ser una clara “admonición” para el presidente de la República, los ministros, funcionarios del gobierno y el mismo precandidato peledeista: La gente que aspira gobernar y ganar sueldos altos que se le paga con dinero del pueblo no puede llegar a puestos importantes. Los que hacen eso son unos irresponsables, pero además, unos vividores que engordan con la sangre de las mujeres y los hombres y los niños de este país y merecen el repudio más enérgico de todos los dominicanos”. ¡Indigna la impunidad de los “repudiados”!

Ya impuesto como precandidato de su partido, repite un insulso esbozo de su “plan de gobierno”, elaborado al vapor, plagado de torpes y confusas “elementalidades” y de “ausencias forzadas” de ideas y estrategias “nuevas” para afrontar con seriedad los graves problemas que padece el país, tales como: el colapso del sistema de salud; la corrupción gubernamental; la falta de transparencia, la crisis del  agua y la energía eléctrica; los bajos salarios de los trabajadores privados y empleados públicos; la sobrepoblación de las cárceles, la población envejeciente, los discapacitados  y la violencia contra la mujer.

Que olvida hablar del desempleo, la falta de seguridad alimentaria, la crisis del sistema de justicia; la desbordada deuda externa; la inseguridad ciudadana; la mala calidad de la educación; la incertidumbre económica; los problemas del viabilidad y transporte, que ponen de manifiesto su falta de visión, valentía y responsabilidad políticas y lo hacen ver  como un “político” más comprometido con el partido y sus socios que con el país. Imperdonable limitación  que lo convierte en un candidato “light”,  incompetente y de escaso IQ político.

Su  costosa y engañosa campaña política de endiosamiento a su persona  y que repite hasta el hartazgo la indecente mentira de ser  “sangre nueva  y poseedor de nuevas ideas”, simplemente agiganta  su falta de talento y le genera desprestigio y rechazo.

Y también pone de relieve su profunda carencia de “actitudes y competencias cívicas y políticas nuevas” para comprometerse desde ahora con el establecimiento y defensa de una democracia vigorosa, una sociedad decente  y un régimen de derechos.

Gonzalo Castillo. ¿Genio o simulador? Usted dirá.  ¡Y también decidirá si vota o no por él!

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