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11 de abril del 2021

Opinión

Hombre y daños

Luis Encarnación Pimentel. Sin mucho rebuscar, se advierte que algo no anda bien, y que la presencia cada vez más frecuente de fenómenos naturales como huracanes, ciclones y terremotos, con su secuela de destrucción y daños dramáticos  a su paso, tiene que ver con el rompimiento del equilibrio ecológico y medioambiental. Y el  hombre, por […]




Luis Encarnación Pimentel.
Sin mucho rebuscar, se advierte que algo no anda bien, y que la presencia cada vez más frecuente de fenómenos naturales como huracanes, ciclones y terremotos, con su secuela de destrucción y daños dramáticos  a su paso, tiene que ver con el rompimiento del equilibrio ecológico y medioambiental. Y el  hombre, por ignorancia, por  búsqueda de riqueza o un afán desmedido de exploración que hacen pensar que quisiera superar al Creador del Universo, es el culpable directo de los daños y las alteraciones que se vienen dando en el orden de las cosas. Desde su origen, el hombre le ha estado ocasionando daños irreparables al planeta con acciones depredadoras y contaminantes.
Lo del cambio climático, que es  fruto del calentamiento global, no es un cuento ni un invento de “ambientalistas patológicos”, como diría el expresidente Hipólito Mejía, sino una gran y penosa realidad que se manifiesta todos los días en menos agua, en aire y mares contaminados, y menos calidad de vida. Las aves han sido desalojadas del campo por la destrucción de su hábitat natural y han tenido que emigrar a los reducidos espacios verdes de las ciudades, que a su vez se han ido calentando y tornándose más calurosas. La razón: la política de construcción vertical, que se planteó como solución al déficit habitacional, nos lleva a ir sustituyendo la vivienda unifamiliar, con una mata de mango, una de aguacate y otros árboles en el patio, por una torre de varios pisos, perdiendo la sombra  y aumentando el caliente del entorno. Esa es solo una partecita del problema. Aun cuando sea mucho el daño acumulado, se entiende que -ya con un poquito de conciencia ganada sobre el tema- todavía se está a tiempo para ir haciendo o comenzar a hacer algo efectivo y serio para no echar a perder lo que nos queda en materia de bosques, de agua y demás elementos indispensables para la vida. Hace poco el señor Ernesto Reyna,  que estuvo en Medio Ambiente y ahora está en el Consejo para el Cambio Climático, llamó a la población a “aunar esfuerzos para reducir los efectos del cambio climático en el país”, que se refleja en los fenómenos naturales de los últimos años (¿). Hay que educar más y crear conciencia sobre el problema y acompañarlo de políticas públicas, con los debidos controles y consecuencias para los violadores de leyes y normas. Y no puede ser responsabilidad o preocupación de un solo Estado, sino de un conjunto de voluntades. De ahí que procede, y es buena, la propuesta dominicana ante la ONU, de crear un fondo a favor de los países del Caribe vulnerables a los huracanes.

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