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05 de mayo del 2021

Opinión

Horizontalidad y democracia interna partidaria

Franklin Almeyda Rancier. Es frecuente el reclamo de la necesaria democracia interna en los partidos políticos y en las agrupaciones sociales. En países en desarrollo, como el nuestro, la falta de cohesión social y las debilidades del Estado y sus instituciones, debilitan la funcionabilidad democrática.Los partidos políticos son ellos los que más arrastran esa cultura […]




Franklin Almeyda Rancier.

Es frecuente el reclamo de la necesaria democracia interna en los partidos políticos y en las agrupaciones sociales. En países en desarrollo, como el nuestro, la falta de cohesión social y las debilidades del Estado y sus instituciones, debilitan la funcionabilidad democrática.
Los partidos políticos son ellos los que más arrastran esa cultura antidemocrática. “A Minguito dale un carguito”, es una expresión popular para definir el comportamiento caprichoso de quien se siente mandando; actúa con nepotismo, amiguismo y compadreo. Se siente un jefecito, se apoya en los suyos, con los que tiene relaciones primarias.

Ese comportamiento en los partidos es trágico. Algunos llegan a decir: “Quien no está conmigo, es mi enemigo”. Poco les importa los límites constitucionales y legales. Se oyen, a veces, decires de que las leyes son para violarlas y que “la Constitución es un pedazo de papel”.

Esa cultura desordenada y manifiestamente atrasada viene recientemente cambiando en la sociedad y se va reflejando con fuerza en los partidos, lo que resulta altamente conveniente, puesto que ellos son responsables de trazar políticas públicas el papel de facilitador y conductor de la sociedad que tiene el Estado y sus instituciones.

Transformar esa cultura partidaria parecía insuperable. Pero en los procesos de los pueblos la dialéctica juega su rol. Haberse logrado un crecimiento económico sostenible desde el primer gobierno encabezado por el partido fundado por el profesor Juan Bosch, ha producido progresivamente una reacción social que ha demandado una ola inmensa de transformación en la cultura de los partidos políticos.

Esa reacción social y política en el pueblo dominicano, la ha favorecido el fenómeno histórico trascendental de la revolución tecnológica y digital que se ha hecho dueña de la actividad humana mundial. Esos medios digitales han horizontalizado la comunicación, la participación, la apertura y la democracia, presionando en los partidos y en las organizaciones sociales, como una ola inmensa de transformación.

Se debe a que esos medios digitales hacen más directas y horizontal la comunicación. De ahí, que los dirigentes del Estado y sus instituciones, y de los partidos y organizaciones tienen que sujetarse más a las normas constitucionales, legales y reglamentarias. La horizontalidad los obliga a respetar las normas y no poderse apoyar en los grupos y relacionados, para hacer lo que les venga en ganas.

La Fuerza del Pueblo está sentando precedentes sobre esa ola de transformación de la vieja cultura, con la celebración exitosa de su recién celebrado “Primer Congreso del Pueblo Profesor Juan Bosch”. Fue organizado para discutir 17 temas sobre principios políticos, estructuras, líneas de formación, comunicación, recaudación y roles políticos; participaron 7 mil 740 delegados y aprobaron 897 propuestas.

Esta semana recién finalizada Leonel, en su condición de presidente del partido, juramentando nuevos miembros, ha declarado: “...Encontrarán un espacio de participación democrático en la FP, aquí tendremos Estatutos, reglamentos, normas internas de áómo hacer las cosas; en la FP no se vale el amiguísimo, en la FP no se vale el compadreísmo; en la FP lo que vale es el trabajo; todo aquél que acumule méritos y tenga la capacidad moral, la honradez podrá aspirar a cualquier posición para cualquier cargo y recibir el apoyo de los compañeros”.

Las normas son verticales y garantizan horizontalidad en la FP, y su aplicación la democracia interna partidaria.

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