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17 de abril del 2021

Opinión

Humano y cercano

César Duvernay. El pasado jueves, la prensa nacional reseñaba las revelaciones del presidente Danilo Medina donde reconocía que a veces se le olvidaban algunas cosas. “Cada vez que vengo a la zona, Joselito me habla del acueducto, pero cuando regreso a Santo Domingo, en honor a la verdad, se me olvida”, dijo humildemente el mandatario, […]




César Duvernay.
El pasado jueves, la prensa nacional reseñaba las revelaciones del presidente Danilo Medina donde reconocía que a veces se le olvidaban algunas cosas. “Cada vez que vengo a la zona, Joselito me habla del acueducto, pero cuando regreso a Santo Domingo, en honor a la verdad, se me olvida”, dijo humildemente el mandatario, durante la entrega de un parque municipal y otras obras de infraestructura en la provincia Santiago Rodríguez. La crónica periodística destacaba el asombro de la concurrencia, pero no tanto por la revelación, la que no es rara en seres vivos, sino por la sorpresa de que el primer ejecutivo de la nación la admitiera de forma espontanea y a manera disculpa y como compromiso para establecer solución. Históricamente la presidencia de la República ha sido vista con una especie de velo providencial en donde a los gobernantes se les ve como semidioses que están por encima del bien y del mal, razón por la cual no tienen porqué “descender “ al plano de los gobernados y mucho menos dar explicaciones . Conjuntamente a factores como la personalidad y el  carácter, en nuestro país el ejercicio del poder ha estado matizado por ser distante e impersonal. Sin embargo con Medina las cosas son completamente diferentes. Y es que si bien el suyo no es el de una locuacidad excesiva, el estilo de Danilo se destaca por la sinceridad, el pragmatismo y la espontaneidad. Sin caer en el populismo ni en una frugalidad  demagógica que irrespete su alta magistratura, el mandatario se maneja de forma coloquial, directa y muy parecida al común de la gente; de ese ser humano que ríe, sufre, llora, hace chistes, se equivoca en algún vocablo y que hasta de vez en cuando se le zafa un “coño”. Por eso no es de extrañar que sus características, humana y cercana, no sean las del rebuscamiento conductual, ese mismo que la población llama “aceitoso” en algunos petulantes de viejo y nuevo cuño, ni la simple erudición lingüística. Los resultados de las visitas sorpresa, la tanda escolar extendida (con desayuno, comida, merienda y útiles incluidos); la termoeléctrica Punta Catalina, el sistema de emergencias 9-1-1, los triunfos en política exterior, la revolución tecnológica, la planta procesadora de la Zurza, el teleférico, la Ciudad Juan Bosch o los logros en riesgos laborales, aeronavegabilidad y turismo, entre otros, muestran que Danilo Medina Sánchez es un presidente que le pone más énfasis a la raíz que a las ramas.

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