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12 de abril del 2021

Opinión

Humo blanco en Corea

Juan Guiliani Cury. El humo blanco empieza aparecer en la península de Corea  después de décadas de considerarse Corea del Norte y Corea del Sur, países “técnicamente” en guerra,  desde que se firmó el armisticio que puso fin a las operaciones militares entre ambos lados. Desde que terminó la Segunda Guerra Mundial estas dos naciones […]




Juan Guiliani Cury.
El humo blanco empieza aparecer en la península de Corea  después de décadas de considerarse Corea del Norte y Corea del Sur, países “técnicamente” en guerra,  desde que se firmó el armisticio que puso fin a las operaciones militares entre ambos lados. Desde que terminó la Segunda Guerra Mundial estas dos naciones entraron en un conflicto armado una vez lograron zafarse del eje colonialista de Japón que había ocupado la estratégica península desde 1910 hasta 1945,  que fue el año que la potencia nipona decidió abandonar su ocupación de la zona peninsular. En el año de 1948 después de un período de inestabilidad interna debido a la intervención de la antigua Unión Soviética que se quedó con la mitad del territorio al norte de la península e  invadió al régimen de Seúl respaldado por Estado Unidos,  lo que dio paso por separado a  la fundación de la República Democrática Popular de Corea del Norte y la República de Corea del Sur, originándose la llamada Guerra de Corea (1950-1953) Estados Unidos tuvo que intervenir con tropas de tierra, mar y aire para rescatar una inminente captura de parte del régimen comunista del norte del  territorio de Corea del Sur. Una vez cesado el fuego, se creó una “zona desmilitarizada”, en  el  llamado Paralelo 38 en la referida franja que divide a los dos pueblos de un mismo origen. 67 años después y precedido de épocas de altas y bajas tensiones y escaramuzas militares, se vislumbra un panorama de paz y estabilidad al anunciarse ya un encuentro que traería el fin del armisticio entre el líder supremo norcoreano Kim Jong-un y su par surcoreano Moon Jae-in. La historia repite la importancia del deporte como puente de unión  para resolver las diferencias entre países y pueblos. Los pasados XXIII Juegos Olímpicos de Invierno PyeongChang 2018 celebrado el pasado mes de febrero,  podría marcar un antes y un después para toda esta región asiática que ha estado bajo un escenario de incertidumbre  y de una peligrosa situación de enfrentamientos bélicos  por las amenazas del gobierno de Kim Jong con los ensayos  de misiles nucleares de alcances intercontinentales. Estas pruebas de cohetes con ojivas atómicas  han sido condenadas por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, quien ha impuesto severas sanciones económicas y bloqueos marítimos  al régimen de Kim. El clímax de esta situación,  lo constituyó el exitoso lanzamiento de un misil intercontinental lanzado por Corea del Norte,  el 4 de julio, del 2017, precisamente el Día de la Independencia de Estados Unidos,  provocando una airada protesta del presidente norteamericano Donald J. Trump, quien a su vez amenazó lanzar una masivo ataque militar  sobre la península en su lado norte de consecuencias inimaginables para la paz mundial. Sin embargo, la alta y fina  diplomacia internacional  comenzó hacer su trabajo tras bastidores con la visita secreta a Pioyang esta semana del jefe de la CIA, Mike Pompeo,  allanando el camino para el  encuentro cara a cara entre el presidente Donald Trump y Kim Jong-un,  posiblemente a principios de junio, en algún lugar aún  no revelado de la península coreana.  Trump y Kim fumaran la pipa de la paz,  y el humo blanco de esa transcendental  Cumbre, se esparcirá como la paloma blanca en el firmamento del cielo coreano.

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