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11 de abril del 2021

Opinión

Huyéndole a los debates

Rafael Alvarez de los Santos. La experiencia vivida en la actual campaña política me dice que en República Dominicana aún falta mucho para que exista un debate político. En el plano del discurso político la argumentación es la esencia y el corazón del mismo. Dentro de los géneros televisivos de argumentación en el discurso político […]




Rafael Alvarez de los Santos.

La experiencia vivida en la actual campaña política me dice que en República Dominicana aún falta mucho para que exista un debate político. En el plano del discurso político la argumentación es la esencia y el corazón del mismo.

Dentro de los géneros televisivos de argumentación en el discurso político el más atractivo es el debate y es donde los políticos utilizan más estrategias que en cualquier otro escenario. También es el único espacio en que los políticos están en igualdad de condiciones porque dentro de sus normas están: el establecer un tiempo igualitario para las respuestas a cada pregunta, el orden a la palabra, quién habla primero y quién de segundo y todo eso se redacta en un documento.

El primer debate en televisión fue en Estados Unidos en el 1960 entre Nixon y Kennedy. En España fue a partir de 1993 con Felipe Gonzáles y José María Aznar.

En los debates lo que se busca es proyectar una imagen positiva por eso el discurso debe ser en clave positiva. Si hay algo negativo se puede decir, pero siempre será importante aclarar qué soluciones tenemos para ello porque el objetivo no es convencer al interlocutor, sino al público.

Un aspecto importante en el debate es que no es recomendable atacar a la persona, sino a su gestión. Emprenderla contra la persona nunca es bien visto, pero lamentablemente vivimos en una sociedad que no sabe diferenciar a la persona de la gestión y por consiguiente lo que debería convertirse en un debate de ideas termina siendo un espacio de ataques personales.

En nuestro país siempre ha primado la idea de que no asistir a un debate proyecta la imagen de estar arriba pues, históricamente, quienes sugieren un debate son quienes están en la oposición y, por lo general, debajo en las encuestas y de ahí que se maneje la falsa percepción de que “el que está ganado no va a debate”.

Recientemente vivimos la experiencia de privación del debate primero por dos candidatos presidenciales y segundo por la candidata a Senadora del PRM Faride Raful. Intentaré analizar las razones y por qué me parecieron un error.

Ausencia de Gonzalo Castillo: La mayoría de las personas han creído que el candidato oficialista no asistió por temor a sus limitadas condiciones de argumentación, pero creo que esa es la menor de las razones. La manera en como se ha manejado el PLD desde que llegó al poder es que ni van a debates ni conceden entrevistas. En realidad, el partido de gobierno le rehúye a la confrontación y por ende a los debates, sin importar quién sea el candidato, incluso Leonel Fernández, de quien todos reconocemos sus dotes de buen orador, nunca asistió a un debate y cedió escasas entrevistas.

Ausencia de Luis Abinader. El principal candidato de la oposición había condicionado su participación a que asistiera el candidato oficialista. Abinader sabe que asistir a un debate, en la manera como se concibe en nuestro país, es señal de debilidad y si su principal rival quería mostrar fortaleza él no se iba a permitir semejante acción. El candidato dijo en una entrevista que sus asesores les habían aconsejado no asistir a debate por el posicionamiento que posee, pero que aun así estaba en disposición de ir.

Ausencia de Faride Raful. La razón de su ausencia que se ha ofrecido a los medios es que su partido decidió que no asistiera porque el candidato oficialista no asistió al debate presidencial y que no podía ser el partido de gobierno quien trace las pautas de cuáles debates sí y cuáles no, razones que me parecieron un tremendo disparate. ¿Por qué no asistió? Faride ha sido una mujer muy frontal, dice lo que piensa y cree en sus convicciones. Eso la ha llevado a entrar en conflicto con sectores muy importantes e influyentes en la vida nacional como las Iglesias Cristianas y los sectores conservadores. Temas como la lectura de la Biblia en las escuelas o su posición sobre el aborto la han convertido en la comidilla de esos sectores y esa ha sido la principal arma utilizada por sus rivales Vinicio Castillo y Rafael Paz. El PRM no quiso exponerla porque ya anteriormente se han realizado campañas agresivas en su contra por estos mismos temas.

Si observamos este comportamiento me atrevo a decir que en nuestro país nunca tendremos un debate, o al menos mi generación no llegará a verlo.

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