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10 de abril del 2021

Opinión

In fraganti

Melvin Mañón. 92 millones de dólares es mucho dinero. Sirve para todo tanto dinero. De a millón por cabeza sigue siendo mucho dinero para mucha gente. Y no hay manera de que el gobierno pueda negarlo.  Tampoco saben, a ciencia cierta, como enfrentarlo.  ¿Se ha puesto alguien a pensar en algunas de las consecuencias? Por […]




92 millones de dólares es mucho dinero. Sirve para todo tanto dinero. De a millón por cabeza sigue siendo mucho dinero para mucha gente. Y no hay manera de que el gobierno pueda negarlo.  Tampoco saben, a ciencia cierta, como enfrentarlo.  ¿Se ha puesto alguien a pensar en algunas de las consecuencias? Por ejemplo, esos 92 millones . . . ¿ de donde salió ese dinero que ODEBRECHT, bajo juramento y en instancia judicial norteamericana,  testimonia que entregó para sobornar funcionarios? de nuestros bolsillos porque en cada peso que pagamos de impuestos una parte irá a cubrir esa deuda. ¿Y entonces? Con qué ánimo vamos a pagar impuestos si sabemos que una parte de los mismos van a financiar la opulencia y el derroche de otros que no tenían derecho a ese, nuestro dinero? Y eso no es todo .. . ¿Con que autoridad moral va el gobierno a recaudar impuestos si ya la gente sabe que hacen con esas recaudaciones? El asunto es medio complicado. No se puede negar, ni descartar, ni considerar esos 92 millones de otra manera que no sea como corrupción inequívoca, pura, simple e in fraganti. Y se sabe que el gobierno tendrá que reaccionar a esa realidad porque de nuevo, han sido sorprendidos in fraganti. Pero ¿como lo harán? Bueno, se espera que jueguen al cansancio y al ruido. Siempre les ha ido bien con esa combinación. Darle largas al asunto, apostar al olvido y meter mucho ruido para que la gente, que de hecho no piensa, ni siquiera se acuerde del caso sepultado en otros escándalos, no pregunte, no se enoje ni se indigne. Pero, ¿irá la gente a indignarse o seguirá en la misma chercha?  Uno se pregunta por toda la gente en el entorno de ese rondón que nada tiene de ángel si estarán aplaudiendo sus hazañas o poniendo distancia para no dejarse arrastrar al charco. Hay muchos que celebran estas proezas. Para ellos el rondón que nunca ha sido ángel es un tipo listo, un hombre de éxito aunque no forme parte de ninguna corte celestial. Ni falta que les hace calculan y concluyen. Y de aquellos que dicen, con sobrada razón, pero señores, 92 millones son peonías, puro alpiste comparado con los miles de millones que han corrido la misma suerte. Poniendo un solo ejemplo, se sabe que Punta Catalina, que podía haberse construido con algo menos de mil millones, ya va por tres mil millones y nadie sabe cuando terminará si es que termina porque bien parece esa planta el mausoleo donde terminarán sepultados los sueños de grandeza de Danilo Medina y donde marchitará el agradecimiento que a su insigne obra esperan tanto él como sus acólitos. Pero, los dominicanos se olvidan de algo. Al Capone, con todo lo rico y poderoso que era, fue sometido, enjuiciado y encarcelado no por los muertos que se le computaban, ni por los abusos, ni por la extorsión sino por evasión fiscal, así que no importa mucho que los 92 millones sean tan poca cosa comparado con todo lo que esta gente ha cogido pero es que ahora, además de lo cogido, el monto, los cogieron in fraganti, las circunstancias. Piense uno solamente cuantos cientos de millones de dólares hemos pagado y pagaremos en exceso a ODEBRECHT porque si ellos repartieron 92 millones en sobornos ¿cuantas veces esa misma cantidad fue sumada a las obras como sobreprecio? Cuando usted soborna un policía en la calle, generalmente paga un 10% del valor de la multa. Por lo tanto y aplicando la misma regla, ODEBRECHT nos ha costado literalmente el doble del valor de las obras y  . .  . me quedo corto. Y la gente. ¿Estamos suficientemente indignados?  Mas que ayer si, pero no creo que lo suficiente. ¿ Y la marcha? Muy bien, es una convocatoria a la que no podría renunciarse sin admitir que nada importa. Claro, mientras mas acudan, mas cerca de la indignación estamos. Pero si esa marcha contara con todos los indignados tendríamos una muestra de la temperatura que marca el termómetro. Justamente por eso, el gobierno hará todo lo posible para que fracase. El gobierno no quiere marcha, ellos quieren Comisión, una donde quien la preside debió inhibirse por puro, simple y claro conflicto de intereses. Pero esa es la República Dominicana. Los resultados de esa Comisión como la Comisión misma no tienen ni pueden tener  credibilidad, pero por ahora, es el primer recurso del gobierno que no puede negar la acusación y tampoco sabe que hacer con ella, ni contra ella. En 1962, si no me traiciona la memoria, fueron juzgados y condenados los acusados de asesinar a las Hermanas Mirabal. Fue el único juicio de fondo y televisado en blanco y negro además.  Allí se ventilaron y tapiaron para siempre todos los crímenes de la Era de Trujillo. Los 92 millones pueden ser el equivalente, el caso donde se enjuicie la corrupción pública y política en la República Dominicana. Aun siendo tan poco, luce demasiado.

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