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15 de abril del 2021

Opinión

Indisciplina social y desescalada

El ministro de Salud, Rafael Sánchez Cárdenas, ha sido enfático y reiterativo al insistir en que del respeto a las medidas preventivas por parte de la población dependerá que pasemos a la segunda fase de la desescalada, y también la que determinará la necesidad o no de extender nuevamente   un estado de emergencia que, dicho […]




El ministro de Salud, Rafael Sánchez Cárdenas, ha sido enfático y reiterativo al insistir en que del respeto a las medidas preventivas por parte de la población dependerá que pasemos a la segunda fase de la desescalada, y también la que determinará la necesidad o no de extender nuevamente   un estado de emergencia que, dicho sea a propósito, se ha relajado a tal punto (salga  a la calle y  compruébelo) que prácticamente no existe. Que el Comité de Emergencias y Gestión Sanitaria  del Coronavirus pidiera mantener las medidas vigentes para enfrentar la pandemia, como acaba de hacer   su Director Ejecutivo, el doctor Amado Alejandro Báez, simplemente quiere decir que no nos ha ido bien en la primera semana de regreso a la covidianidad. Y es que las cifras de muertos y nuevos contagios, según los boletines de Salud Pública, siguen en aumento, alimentando los temores de que la apertura  produzca un retroceso en el control de la pandemia, como ya ocurrió en Chile y otros países que precipitaron la desescalada o que no se aseguraron de que se respetaran las normas de prevención y  distanciamiento social. Hay que suponer, en buena lógica, que luego de la solicitud del susodicho  Comité el gobierno está compelido a solicitar  una nueva extensión del estado de emergencia al Congreso Nacional, donde la oposición, que luego de la división del PLD pasó a controlar la Cámara de Diputados, ha dicho y repetido que no la aprobará, entre otros argumentos, porque ya no tiene sentido en medio de una apertura que parece total y definitiva. Será mucho lo que se debatirá y discutirá, en los días por venir, sobre la necesidad o no de aprobar una nueva prórroga, pero pase lo que pase en el Congreso todo indica que el enemigo invisible y silencioso que nos está matando  seguirá aprovechándose  de nuestra proverbial indisciplina social, que en estos momentos puede considerarse, mas que un defecto o una tara vergonzosa, una verdadera fatalidad. Por: Claudio Acosta.

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