07 de diciembre del 2021

Economía

Inflación y retos

Por HUGO BUENO PASCAL  Las altas tasas de inflación que se están verificando a nivel mundial y que también está afectando a nuestro país, que tienen como génesis la pandemia del covid-19, podría ser muy bien aprovechada por la República Dominicana para que los efectos de estas altas tasas tengan menores impactos sobre nuestra población y […]




Por HUGO BUENO PASCAL 

Las altas tasas de inflación que se están verificando a nivel mundial y que también está afectando a nuestro país, que tienen como génesis la pandemia del covid-19, podría ser muy bien aprovechada por la República Dominicana para que los efectos de estas altas tasas tengan menores impactos sobre nuestra población y particularmente sobre las clases media y pobre, esta ultima la mas vulnerable.

La realidad es que, en prácticamente todos los países del mundo, los productos de primera necesidad, entiéndase, alimentos, gasolina y energía eléctrica, principalmente, encabezan la lista de los rubros que comandan estas altas tasas de inflación.

En el caso de Latinoamérica, encabezan la lista, Argentina, con una inflación de mas del 50% y Brasil con mas de un 11%. Luego siguen México y Chile con un 6% y más atrás continúan Perú y Colombia con mas de un 5% y 4% respectivamente. De acuerdo con una publicación de BBC Mundo, Latinoamérica será la región con la inflación mas alta de todo el planeta.

En la República Dominicana, de acuerdo con las informaciones publicadas por el Banco Central, la inflación acumulada al mes de octubre del año en curso es de un 5.59%. No obstante, la realidad es que los aumentos que han experimentado los precios de los artículos de primera necesidad y otros bienes de consumo, la población no los percibe de tal manera que la inflación solo sea la publicada por el Banco Central.

Lo cierto es que como un proceso natural e histórico y como reza el viejo dicho “después de la tempestad viene la calma”, y en este caso “después de la calma vino la tempestad”, la COVID-19, también está dejando secuelas en el aspecto eminentemente económico, ya que la recuperación del consumo ha provocado una sobre demanda que no ha podido ser satisfecha por los países productores de las materias primas, porque muchos de ellos, inclusive se han visto en la necesidad, contrario a las reglas mercantiles comunes, de restringir su producción por causas diversas, a lo que se unen los factores de los altos costos de los fletes marítimos,  los cuales han sido de los elementos principales para el encarecimiento de los bienes y servicios en general.

Varios países de Latinoamérica, como es el caso de Brasil y Chile, han optado por aumentar las tasas de interés con el objeto de contrarrestar el aumento de los precios, por la reducción de la demanda, medida que pudiese tener sus resultados positivos a muy corto plazo, pero a mediano plazo no produce el efecto deseado. Además, hay que apuntar que esta medida podría tener un efecto negativo sobre el crecimiento económico del país.

Ahora bien, ¿cómo podría la República Dominicana aprovechar estas circunstancias para sacarle provecho y revertirlo sobre las masas más vulnerables de la población?

Como no somos un país productor de petróleo, cuyo precio se ha incrementado en mas de un 60% en este año 2021 y tampoco somos un país productor de bienes de capital, se propone que se realice un amplio programa de explotación de nuestros grandes recursos del campo, con objetivos específicos en cuanto a proyecciones y metas de exportaciones de productos del agro preferiblemente industrializados que permitan realizar procesos de integración verticales y horizontales. Hay que explotar nuestras fortalezas.

Este programa deberá estar respaldado por el estado dominicano de manera puntual y no limitativas en los siguientes factores:

Programa de educación y tecnología aplicada a la agricultura y a la industrialización del agro.

Inversión en investigación y Desarrollo agrícola.

Programa de financiamiento al sector agrícola con tasa cero (0%) de interés.

Inversión en las infraestructuras requeridas por el sector agrícola.

Garantía en la tenencia de las tierras.

Apoyo en lo referente a la obtención de los seguros para cubrir riesgos eventuales que puedan presentarse en el desarrollo del sector.

Es importante destacar que, la inversión en las inversiones en investigación y desarrollo y los programas de educación y tecnología, son factores claves para el aumento de la productividad que finalmente son determinante en la competitividad necesaria para una adecuada participación en los mercados internacionales.

El programa para la explotación intensiva de los recursos del campo deberá ser monitoreado, particularmente con respecto a las metas de exportaciones de cada año con el desempeño obtenido, de tal manera que se identifiquen los problemas que se presenten y se busquen las soluciones correspondientes

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