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23 de abril del 2021

Mundiales

Irán ejecutó a Ruhollah Zam, el periodista que inspiró las protestas de 2017

 Agencia de Noticias Mizan / WANA Ruhollah Zam, un periodista disidente que fue capturado en lo que Teherán llama una operación de inteligencia, habla durante su juicio en Teherán, Irán, el 2 de junio de 2020. Las autoridades de la República islámica informaron de la ejecución del periodista que, antes de un extraño regreso al país […]




 Agencia de Noticias Mizan / WANA Ruhollah Zam, un periodista disidente que fue capturado en lo que Teherán llama una operación de inteligencia, habla durante su juicio en Teherán, Irán, el 2 de junio de 2020. Las autoridades de la República islámica informaron de la ejecución del periodista que, antes de un extraño regreso al país en circunstancias misteriosas, estuvo exiliado por su trabajo en línea que ayudó a inspirar protestas antigubernamentales a nivel nacional hace tres años. La televisión estatal iraní y la agencia de noticias estatal IRNA dijeron que Ruhollah Zam, de 47 años, fue ahorcado este sábado 12 de diciembre. La sentencia se llevó a cabo tras ser ratificada el pasado martes por la Corte Suprema del país que, citó la "severidad de los crímenes" cometidos por el periodista a ojos de la república islámica. En junio pasado un tribunal condenó a muerte a Zam, argumentando "corrupción en la Tierra", un cargo que se utiliza a menudo en casos de espionaje o en intentos de derrocar al gobierno de Irán. Y es que Zam utilizó su sitio web, AmadNews, junto a un canal que creó en la aplicación de mensajería Telegram, para difundir los horarios de las protestas e información vergonzosa sobre funcionarios, datos que las autoridades judiciales consideraron un desafio directo contra la teocracia chií de Irán. Las manifestaciones de finales del 2017 representaron el mayor desafío para el gobierno de Irán desde las protestas del Movimiento Verde de 2009. Según los informes oficiales, las protestas se saldaron con unos 5.000 detenidos y 25 asesinados; un escenario que preparó el terreno para disturbios masivos similares en noviembre del año pasado.   Reacción contra la clase dominante
La chispa inicial de los levantamientos de 2017 fue un aumento repentino en los precios de los alimentos. Muchos creen que los opositores de línea dura del presidente iraní, Hassan Rohani, instigaron las primeras manifestaciones en la ciudad conservadora de Mashhad, en el noreste del país, en un esfuerzo por dirigir la ira pública hacia el presidente ; pero, a medida que las protestas se extendieron de pueblo en pueblo, la reacción se volvió contra toda la clase dominante. Pronto, los gritos que desafiaban directamente a Rohani, e incluso al líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, se pudieron escuchar en videos en línea compartidos por Zam, que también facilitó detalles de la organización de las movilizaciones. El canal de Telegram fue cerrado por los administradores de la red social, tras una queja del gobierno iraní que denunció la difusión de información, por parte del periodista, sobre cómo fabricar bombas de gasolina, pero el flujo de noticias continuó más tarde con un nombre diferente. Zam, quien dijo que huyó de Irán después de ser acusado falsamente de trabajar con servicios de inteligencia extranjeros, negó haber incitado a la violencia. Los detalles de su arresto aún no están claros. Aunque tenía su base de trabajo en París, donde vivía bajo un status de refugiado otorgado por Francia, Zam regresó de alguna manera desconocida a Irán y en octubre de 2019 y fue detenido por funcionarios de inteligencia. Los llamados Guardianes de la Revolución, considerados un ejército ideológico, lo convirtieron en una de las varias figuras de la oposición en el exilio que fueron devueltas a Irán durante el último año, lo que en su momento llevó al gobierno francés a elevar una voz de protesta y una alerta por la violación de los derechos humanos en la nación islámica. Posteriormente, al conocerse la noticia de su muerte, la ONG Reporteros sin Fronteras denunció un “nuevo crimen de la justicia iraní” y señaló al líder supremo Ali Khamenei como responsable y mente maestra de la ejecución. Una serie de confesiones televisadas sobre el trabajo de Zam fueron emitidas a principios de este año. Durante una entrevista en julio dijo que había perdido unos 30 kilogramos desde su arresto. El reportero fue hijo del clérigo chiíta Mohammad Ali Zam, un reformista que ocupó un puesto de política gubernamental a principios de la década de 1980. En julio de 2017 el padre escribió una carta, publicada por los medios iraníes, en la que dijo que no apoyaría a su hijo por los informes y mensajes de AmadNews en su canal Telegram.   Con AP.

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